Un talento perdido

Los nuestros: Carlos A. Díaz Rivas (1940-2019).

Pedro López Paz

Nacido en 1940, Carlos Armando Díaz Rivas (Papito) fue un ajedrecista natural que no amaba el ajedrez. Aprendió a jugar con su padre que sí era un fanático aficionado al juego más noble y su decano promotor en la localidad de Delicias, Puerto Padre, Las Tunas.

Jugaba muy de tarde en tarde, pero cuando lo hacía arrasaba con sus adversarios. Participó casi a regañadientes en algunos torneos y, más de una vez, abandonaba la competencia aun estando en la cima. Cualquier pretexto le servía a modo de justificación.

Integró, por derecho propio, el equipo de la Real Orden de los Veteranos de la Mesa Cuadrada, con apenas veinte años-una excepción de la regla-y reconocido como uno de sus caballeros. Aun no tenemos su identificación real, pero, por sus resultados deportivos ocuparía el quinto o el sexto tablero conjuntamente con Ricardo Ramón Parladorio.

Fue un talento desperdiciado, como ya anotamos en el inicio de este trabajo, que de habérselo propuesto habría escalado lugares sobresalientes en el ajedrez nacional.

Su estilo era combinativo y audaz; muy peligroso en el ataque, capaz de armar combinaciones y celadas en cualquier momento de la partida. Sus manos eran tan rápidas como su pensamiento, lo que le facilitaba llevar a vías de hecho ideas de todo tipo, pero muy sorprendentes. Creaba sin proponérselo y era perezoso para estudiar la teoría de las aperturas. Con frecuencia casi absoluta utilizaba el Ruy López y también se exponía con defensas irregulares o muy poco practicadas. Su medio juego era sumamente activo, casi ajeno al juego de maniobras y no comulgaba con el combate a la riposta ni en la larga distancia, el cuerpo a cuerpo era su divisa. No soportaba defensas torturantes. Asimismo, era un magnífico solucionista de problemas de mate en dos y en tres jugadas, así como un refinado finalista en su medio. Los resultados deportivos no le interesaban en absoluto, su interés estaba puesto más bien en la meta artística. Desarrolló partidas brillantes y también otras que por riesgos descabellados lo condujeron a tempranos desastres.

Sentía una inmensa admiración por Capablanca, conocía de memoria muchas de las partidas del campeón mundial cubano. Eran favoritos suyos, además, Spielmann y Tal; huelgan las observaciones al respecto.

De sus bromas había que cuidarse, siempre sanas y hasta simpáticas: casi siempre estaba a la caza de motivos o situaciones chistosas. Nunca nadie se molestó con sus “gracias”.

A continuación exponemos, a juicio del lector, una pequeña muestra de su juego.

Rodríguez Rodríguez, Emilio – Diaz Rivas, Carlos A

Defensa Filidor [C41]

Torneo Social 1ra Categoría. Delicias, 22.05.1964

[Pedro López Paz]

El adversario de Carlos Díaz fue un jugador diametralmente opuesto a él en sus concepciones ajedrecísticas. Millo era el defensor natural, como Sir Galabad, del tercer bastión del equipo virtual de la Real Orden de los Veteranos de la Mesa Cuadrada, amante del juego posicional, de suma solidez, sin debilidades significativas y constructor de esquemas defensivos tenaces. Pero a la vez, muchas veces temerario a la hora de lanzarse al ataque o de articular una combinación fulminante. Con él había que andar muy alerta porque era difícil que un descuido del contrario no fuera debidamente castigado. Estudioso de la teoría de las aperturas disponible en aquellos años, trabajaba como nadie en la localidad la Apertura Española con ambos colores de piezas y, en especial, la Defensa Berlinesa, un arma eficaz y más que frecuente en sus manos. Su medio juego era porfiado y resistente, pero, quizás, su mejor fortaleza radicaba en los finales, que jugaba con serenidad, entusiasmo y precisión. Favoritos suyos eran Lasker, Rubinstein y Pomar, pero sobre todos ellos, Capablanca, quien para él era un ídolo más allá de cualquier elogio. Era como Carlos Díaz, amistoso, comunicativo y muy bromista, de los nobles. Cuando charlaba sobre el ajedrez daba gusto escucharlo. Entregado a las tareas de la Revolución, abandonó el sistema de competencias; tal vez este torneo social de la primera categoría fuera el último en que tomó parte, pero con cierta frecuencia iba por las tardes a la Peña de Armandito Díaz a ofrecer lecciones a los bisoños jugadores que éramos entonces. Como ya anotamos, esta partida corresponde a la quinta ronda del torneo social de la primera categoría. Emilio Rodríguez (Millo) había nacido el 25 de noviembre de 1929, era un experto jugador de 34 años de edad. Había tenido un tropiezo en la cuarta ronda, pero aun así integraba el grupo de vanguardia con tres puntos. Su candidatura al primer lugar era de consideración y con ella la posibilidad de participar en el torneo regional, una fase superior de este sistema competitivo.]

1.d4 d6 2.e4 [Un repentino cambio en la idea inicial. Más propio de Millo serían: 2.c4; 2.Cf3] 2…e5?! [Esto se parece mucho a tentar al león en su madriguera. Para Papito, la Defensa Francesa era inferior: “Las negras pasan mucho tiempo defendiéndose para conseguir, cuando más, no perder, decía, aunque esto no estaba muy lejos de su forma de bromear con una crítica a los franceceros. La expresión no pasa de ser una de sus ocurrencias.] 3.dxe5 [Más de su estilo serían 3.c3; 3.Cf3 con ventaja blanca, pero el primer jugador pretende castigar de inmediato la osadía de su temerario rival.] 3…De7!? [Sin dudas, un movimiento defectuoso que quiere ser desconcertante, característico de Carlos Díaz.] 4.Cf3 [Esta salida sí es típica de quien la realiza pues tenía varias elecciones: 4.exd6; 4.Ac4; 4.Ad3] 4…dxe5 [Ahora las negras deberían atender la reubicación de su reina para desarrollar entonces el ala del rey.] 5.Cc3 Cf6 6.Ab5+ [Esta es una de las tantas posibilidades de que disponías las blancas, pero 6.Ac4; y 6.h3 eran a considerar.] 6…c6 7.Ac4 [Según el criterio de algunos teóricos, jugadas como 7.Ad3; 7.Ae2 eran más precisas. Ahora el alfil blanco, si bien ocupa la diagonal a2–g8 presionando sobre f7, puede ser acosado por los peones negros, dando paso a una veloz iniciativa.] 7…b5 [Lo dicho. El conductor de las piezas oscuras se lanza audazmente a conquistar la delantera, aunque sea directa y efímera. 7…h6; 7…a5 eran suficientes también para mantener la paridad.] 8.Ab3 [Jugado al tacto, sin pensar en las consecuencias. 8.Ad3 mantenía, con la defensa de e4, una ventaja mínima.] 8…b4 9.Cg5!? [Luego de una detenida meditación, las blancas se deciden a disputarla iniciativa mediante el sacrificio de una pieza, lo que corrobora lo expresado acerca de Millo Rodríguez. Había ventaja blanca con la sencilla 9.Ca4 pues las negras deben preocuparse del punto f7, en la mira de algunos agresores] 9…bxc3! [¡Sin titubeo alguno! El segundo jugador ha calculado al detalle alguna sorpresa al canjear su dama] 10.Axf7+ Dxf7 11.Cxf7 Rxf7 [¡Por tres piezas! y un enorme desequilibrio en la posición, un ambiente propicio para Papito Díaz] 12.bxc3 [No es la jugada idónea. Tanto 12.Dd3 como; 12.0–0 daban considerables posibilidades de adquirir una ventaja ganadora al bando blanco] 12…Ae7! 13.0–0 [Mejor 13.Df3 o; 13.Ag5±] 13…Td8 [La rápida y activa disposición para sus piezas era un rasgo personal de este jugador ¡Nada de juego lento de maniobras!] 14.De2 [Toda una provocación. Era mejor 14.Df3 directamente] 14…Aa6 [Para luego es tarde] 15.c4 Td4! [Sin dar tregua, las negras mejoran su posición] 16.Df3 [Una buena opción era 16.Td1] 16…Axc4 [“La jugada natural (lógica) no tiene por qué ser siempre la mejor” (Pachman). En esta ocasión era preferible 16…Cbd7 completando el desarrollo] 17.Td1 [Parecía algo mejor 17.Te1] 17…Txe4?! [Aviva el fuego. Mejor 17…Txd1+] 18.Ag5!+– Ae6! 19.Axf6! Tf4 20.Dh5+ Rxf6 (Diagrama):

21.Dxh7?! [Ahora fallan las blancas en una posición ganadora. Con 21.De8!+– las negras tenían pocas posibilidades de salvación. A partir de este momento el primer jugador se da cuenta de que ha perdido las de ganar por lo que le será difícil reorientarse (y contentarse) con unas tablas] 21…Cd7= [De pronto las posibilidades se emparejan. A continuación seremos testigos de una defensa activa que se llevará a cabo con mucha economía, o sea, empleando el menor número de fuerzas; tal vez sin conocerlo Papito aplicará un teorema estratégico del primer campeón mundial W. Steinitz] 22.Te1 Ac5 23.Te2 Af5 [(Ventaja negra)] 24.Dh5 Ag4 25.Dh4+ Rf7 26.g3 (Diagrama):

26…Ae7 [Las blancas han tenido que hilar fino, con sangre fría, para sostener su posición; su jugada 21 y el desencanto que les provocó, trajeron por consecuencia inmediata, un esquema más que complicado para ellas. pero las negras se conforman con muy poco pues con 26…Tc4! obtenían ventaja decisiva. Es usual que jugadas como las del texto se realicen después de una azarosa defensa] 27.Dh7 Tf5 [Cual una Aracné mal intencionada, las negras han ido tejiendo una red en torneo a la soberana blanca. 27…Tf6! era, a todas luces, preferible; 27…Axe2 28.gxf4=] 28.h3 Cf6 29.hxg4 Cxh7 30.gxf5 Td8 [Las negras ganaron en los cambios y ahora la ventaja está en su campo] 31.Tb1 Rf6 [Hay pocas piezas en al área de combate pero las negras se esfuerzan por tomar la iniciativa] 32.g4 Td4 33.f3 Cg5 34.Rg2 Tf4 35.Tb3 e4! 36.fxe4 Txg4+ 37.Tg3 Txe4 [Mejor 37…Th4! con ventaja decisiva negra] 38.Txe4 Cxe4 39.Tg6+ Rxf5 40.Txg7 Re6 [Las negras mantienen una supremacía tangible, pero el escaso material dificultará concretarla] 41.Tg4 Cf6 42.Ta4 Ac5 43.Rf3 [43.Tc4 Rd5 con ventaja decisiva negra] 43…Rd5 44.Re2 Ad4 45.c3 Ab6 46.Rd3 Cd7 47.Th4 Ce5+ 48.Rc2 Cf3 49.Th3 Re4 50.Th6 c5 51.Te6+ Rd5 52.Tf6 Ce5 53.Tf4 [La torre regresa a custodiar la cuarta fila. Millo se está defendiendo “como gato bocarriba”, de maravillas] 53…c4! [Al parecer no había otro movimiento mejor] 54.Tf5 Re4 [El esfuerzo del segundo jugador es digno de encomio] 55.Th5 [Y el del primer jugador, a la defensiva, también lo es; ninguno cede terreno] 55…Ae3 [55…Cg6!?] 56.Th7 a5 57.Tc7 Ab6 58.Tb7 Ad8! [No conforme con haber cazado la dama blanca, Aracné ahora pretende hacer lo mismo con la torre] 59.Tb8 Cc6 60.Tc8?! [60.Tb5!] 60…Rd5 [La torre tendrá dificultades para escapar del cerco] 61.Rb2! Rd6 62.Ra3 Rd7 63.Ta8 Rc7 64.Ra4 Rb7 [Se consuma la captura de la torre, pero Millo ha visto lejos] 65.Txd8! [La torre “se entrega” Qué remedio? a un elevado precio. Ahora el final será tablas inevitablemente] 65…Cxd8 66.Rxa5 Rc6 67.Rb4 Rd5 68.a4 Cc6+ 69.Rb5 Cd4+!? 70.Rb4! Cc2+ 71.Rb5 Ca3+ 72.Rb6 Cb1 73.a5 Cxc3 74.a6 Ca4+ 75.Rb5! Cc3+ 76.Rb6 Ca4+ 77.Rb5 Cc3+ ½–½

La partida es cortesía de Luis Altuna González que la conservó. Los comentarios, indistintamente, pertenecen a Luis Altuna, Emilio Rodríguez y Pedro López Paz.

Sobre Enrique Ferreiro García 803 artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

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