Las cruces que cargamos los del pelotón ajedrecístico

Por: Ing. Detroy H. Arjona Escalona. Gibara, Cuba 2020
detroyarjona@gmail.com

Detroy Arjona

Los que asistimos a las academias tarde por tarde, de lunes a sábado y los domingos por la mañana, somos testigos –quiera Dios seculares– de un fenómeno que se repite en muchos de nuestros ajedrecistas escolares.

Considerándonos parte de esa masa de aficionados al noble y milenario juego ciencia, incluidos de por sí en lo que bien podría llamarse el pelotón estándar de ajedrecistas de lo que en Cuba se denomina la 1ra. Categoría (que en sus años de esplendor llegó incluso a subdividirse desde la 3ra. Categoría, pasando por la 2da., hasta llegar a la referida 1ra.). Observamos el desarrollo de esos alumnos que nos sorprenden con alegría cuando se inician en el mundo de los trebejos, llegamos a admirarlos mientras evolucionan hacia la cima del alto rendimiento deportivo, o nos entristecen al conocer que algunos se malograron ajedrecísticamente.

Una de nuestras “cruces” guarda relación conque al paso del tiempo –sin proponérnoslo– nos vamos convirtiendo en la vara que para los chicos y jóvenes medirá su evolución o involución ajedrecística; mientras que para nosotros, triste y ciertamente, al mismo tiempo será una medida de nuestro estancamiento o declive en el peor de los casos.

Un pionerito o pionerita de Academia o que promueve a la EIDE, se destaca en los Juegos Escolares, luego en los Campeonatos Juveniles y posteriormente hacen carrera a partir de la Licenciatura en Cultura Física y Deportes; probablemente nos pasarán por al lado a toda velocidad y nos criticarán, ajedrecísticamente hablando, porque con el tiempo no hemos logrado avanzar en la técnica del juego.

Pero igual ripostamos nosotros cuando enfrentamos al hoy adolescente ajedrecista, que hasta ayer era escolar, y disfrutamos como ningún otra las victorias que obtenemos; porque –por así decirlo– hemos machacado a uno de la pirámide, a alguien que se prepara todos los días y hasta cuenta con entrenadores.
Sólo que con el de cursar del tiempo nos percataremos que nuestras victorias no eran tan sólidas, sino más bien iban acompañadas del rezago de esos prácticamente ajedrecistas frustrados; ahora muchos de ellos felices y realizados ingenieros, licenciados, arquitectos, médicos, técnicos medio profesionales u obreros calificados que estaban engrosando gradualmente las filas de nuestro pelotón ajedrecístico estándar.

Del pelotón de ajedrecistas no pocos se alejarán del ajedrez para siempre (compárense con Morphy). Otros crearán sus propias liguillas y con su liderazgo fraccionarán el pelotón (los Daniel Harrwitz que sólo jugaba en el Café Régence). Algunos se tornarán selectivos, cazando oportunidades que asegurarán victorias o cuando menos paridad (de cierta manera los Staunton), pues sólo se medirán a contrarios que puedan derrotar.
Dejando para el final los “kamikazes Steinitz”, que aceptarán cualquier desafío sin importar día, hora, lugar, ni si son rivales del pelotón o fuera de éste. A esos trebejistas lo mismo les encaja colarse en el podio de un certamen para veteranos, que darle una zurra ajedrecística a un joven prometedor en ascenso, e igual recibir una verdadera paliza por parte de un Maestro de paso. ¡Sencillamente lo de ellos es jugar y jugar sin reconocer el cansancio!
Simpatizo con este subgrupo de steinitzianos, aunque en una versión más mesurada. Para nadie es un secreto que en la Cuba de hoy, para un trabajador padre de familia, será complicado planificar una mañana de sábado o domingo para dedicarla exclusivamente a jugar ajedrez.

Concluyo presentando un grupo de frases célebres que me han ayudado a encarar la cotidianidad ajedrecístico–deportiva, y a sobrellevar mis propias cruces como “miembro” de lo que he dado en llamar el pelotón estándar de ajedrecistas.

Quizás sean frases que guarden relación con las partidas seleccionadas…, para nada vistosas…, con resultados sorprendentes.

«Todo el mundo es ignorante, sólo que en materias distintas.» Will Rogers

«Nadie es tan malo como aparenta, ni tan bueno como se comenta.» Refrán antiguo

«Si hacemos las cosas como debemos hacerlas, y esto nos importa más que el éxito de las mismas, ¿no es este el camino de la verdadera virtud?» Confucio (Kong-fu-tse) 551–479 a. de J.C.

«Alegrábame tener un contrario de acero.» Emanuel Lasker (se refería a Capablanca)

Morphy – Barnes [B00]
Londres (Casual), 1858
1.e4 f6 2.d4 e6 3.Ad3 Ce7 4.Ae3 d5 5.Cc3 dxe4 6.Cxe4 Cd5 7.Ch3 Ae7 8.Dh5+ g6 9.Dh6 Af8 10.Dh4 Ag7 11.0–0 0–0 12.c4 Cxe3 13.fxe3 f5 14.Ceg5 h6 15.Cf3 e5 16.Dxd8 Txd8 17.Ac2 exd4 18.exd4 Axd4+ 19.Cxd4 Txd4 20.Tfe1 Rf7 21.c5 Ae6 22.Tad1 Cc6 23.Txd4 Cxd4 24.Aa4 g5 25.Td1 Td8 26.a3 f4 27.Cf2 Ce2+ 28.Rf1 Txd1+ 29.Axd1 Cd4 30.Re1 Rf6 31.Rd2 Cb3+ 32.Axb3 Axb3 33.Cg4+ Rg6 34.g3 h5 35.Cf2 Rf5 36.Rc3 Ad5 37.Rd4 c6 38.b4 Ag2 39.gxf4 Rxf4 40.a4 Af1 41.Ce4 h4 42.Cd2 Ae2 43.Ce4 g4 44.Cf2 Rf3 45.Ce4 Af1 46.Re5 Ad3 47.Cg5+ Rg2 48.Rd6 Rxh2 49.Rc7 Rg3 50.Rxb7 h3 0–1

Morphy – Owen [B00]
Londres (Casual), 03.07.1858
1.e4 b6 2.d4 Ab7 3.Ad3 e6 4.Ch3 c5 5.c3 cxd4 6.cxd4 Cc6 7.Ae3 Cb4 8.Cc3 Cxd3+ 9.Dxd3 Ab4 10.0–0 Axc3 11.bxc3 Cf6 12.e5 Cd5 13.c4 Aa6 14.Ad2 Tc8 15.Tac1 0–0 16.Db3 Ce7 17.Ab4 Te8 18.Tfd1 Cf5 19.g4 Ch4 20.f4 f6 21.Ae1 fxe5 22.dxe5 De7 23.Cg5 h6 24.Ce4 Ab7 25.Dd3 Tf8 26.Axh4 Dxh4 27.Cf6+ Txf6 28.exf6 Dxg4+ 29.Dg3 Dxg3+ 30.hxg3 Ac6 31.fxg7 Rxg7 32.Rf2 Rf6 33.g4 h5 34.g5+ Rf5 35.Re3 h4 36.Td2 h3 37.Th2 Ag2 38.Tc2 d5 39.g6 dxc4 40.g7 Tg8 41.Tcxg2 hxg2 42.Txg2 Rf6 43.Tc2 Txg7 44.Txc4 Tg3+ 45.Re4 Ta3 46.Tc2 Ta4+ 0–1

Steinitz – Baker [B00]
Great Britain (Tour de Simultáneas), 1868
1.e4 a6 2.d4 b5 3.Cf3 Ab7 4.Ad3 e6 5.Cc3 c5 6.dxc5 Axc5 7.a4 b4 8.Ce2 Cc6 9.0–0 Cge7 10.Cg3 Dc7 11.De2 h5 12.Ae3 Ad6 13.Tfe1 f6 14.Cd2 h4 15.Cgf1 Ca5 16.Cb3 g5 17.Ad4 e5 18.Ae3 Cg6 19.Cxa5 Dxa5 20.Cd2 Cf4 21.Axf4 gxf4 22.Cc4 Dc5 23.Cxd6+ Dxd6 24.Tad1 De7 25.h3 Dg7 26.Ac4 Tc8 27.Td2 f3 28.Dxf3 Txc4 29.Df5 Tg8 30.f3 Td4 31.Tde2 Re7 32.Tf2 Dg3 33.Dh7+ Tg7 0–1
Van Vliet – Emanuel Lasker [C41]
Amsterdam International Masters, 28.08.1889
1.e4 e5 2.Cf3 d6 3.d4 Ag4 4.dxe5 Cd7 5.exd6 Axd6 6.Ae2 Cgf6 7.Cc3 De7 8.Cd2 h5 9.f3 Ae6 10.Cb5 Ae5 11.c3 Th6 12.Cd4 Tg6 13.Cxe6 Txg2 14.Af1 Txh2 15.Txh2 Axh2 16.Cxg7+ Rf8 17.Cf5 De5 18.De2 Cb6 19.Dg2 Cfd5 20.Cc4 Cxc4 21.Ah6+ Re8 22.Dg8+ Rd7 23.Dxf7+ Rc8 24.0–0–0 1–0

Capablanca – Barrett [B00]
Philadelphia (Casual), 25.06.1908
1.e4 Cc6 2.d4 e5 3.d5 Cce7 4.Ad3 Cg6 5.Ce2 h5 6.f4 exf4 7.Cxf4 Ce5 8.0–0 Ac5+ 9.Rh1 d6 10.Ae2 Cg4 11.De1 a6 12.Cd3 Ad4 13.c3 Ae5 14.Cxe5 dxe5 15.Cd2 Ce3 16.Ab5+ axb5 17.Dxe3 Ch6 18.Cf3 Cg4 19.De2 c6 20.Ag5 f6 21.Ah4 cxd5 22.Dxb5+ Dd7 23.Dxd7+ Axd7 24.exd5 Ce3 25.Tf2 Cxd5 26.Cxe5 fxe5 27.Te1 Cf6 28.Txe5+ Rf7 29.Td5 Ac6 30.Td6 Re7 31.Tdd2 Txa2 32.h3 Th6 33.Ag5 Tg6 34.h4 Ta1+ 35.Rh2 Txg5 36.Tfe2+ Rf7 37.hxg5 Ce4 38.Td8 h4 39.Rh3 Cxg5+ 40.Rxh4 Ce4 41.Td4 Th1+ 42.Rg4 Cf6+ 43.Rg3 g5 44.c4 Ch5+ 45.Rg4 Th4+ 46.Rxg5 Txd4 47.Rxh5 Txc4 48.g4 Tb4 49.Th2 Rg7 50.Te2 Tb5+ 51.Rh4 Af3 52.Te3 Ad1 53.Td3 Ac2 54.Td7+ Rf8 55.Td8+ Re7 56.Td2 Txb2 57.Tf2 Re8 58.g5 Tb4+ 59.Rh5 Ae4 60.Rh6 Ad5 0–1

Oskam Max Euwe [D03]
NED The Hague, 26.12.1919
1.d4 d5 2.Ag5 Af5 3.Cf3 Cf6 4.e3 e6 5.c4 h6 6.Axf6 Dxf6 7.Db3 Cc6 8.Dxb7 Rd7 9.cxd5 exd5 10.Ab5 Tb8 11.Axc6+ Dxc6 12.Ce5+ 1–0

Solmanis – Mihail Tal [B00]
LAT Riga, 1952
1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ad3 Cf6 4.0–0 Ac5 5.c3 d5 6.Ab5 dxe4 7.Cxe5 Dd5 8.Cxc6 bxc6 9.Ae2 Af5 10.b3 h5 11.Ca3 Cg4 12.Cc4 Ad6 13.h3 Ce5 14.Cxd6+ Dxd6 15.f3 Axh3 16.gxh3 Cd3 17.f4 Cxf4 18.Txf4 Dxf4 19.Df1 Dg5+ 20.Rh1 Th6 21.d4 e3 22.Df3 Tf6 23.Dxe3+ Dxe3 24.Axe3 Te6 25.Af3 Txe3 26.Axc6+ Re7 27.Axa8 Txh3+ 28.Rg2 Txc3 29.Ad5 Td3 30.Te1+ Rf8 31.Ac6 g5 32.d5 g4 33.Th1 Td2+ 34.Rg3 Txa2 35.Txh5 Tb2 36.Aa4 Re7 37.Rxg4 Rd6 38.Tf5 Tg2+ 39.Rf3 Tc2 40.Re3 Tc1 41.Rd2 Tc5 42.Ac6 Re7 43.b4 Tc4 44.b5 Tg4 45.Rc3 Tg1 46.Te5+ Rd6 47.Te8 f5 48.Te6+ Rc5 49.Tf6 Tf1 50.Tf7 f4 51.Txc7 f3 52.Rd2 1–0

Karpov – Anthony Miles [B00]
Skara, 1980
1.e4 a6 2.d4 b5 3.Cf3 Ab7 4.Ad3 Cf6 5.De2 e6 6.a4 c5 7.dxc5 Axc5 8.Cbd2 b4 9.e5 Cd5 10.Ce4 Ae7 11.0–0 Cc6 12.Ad2 Dc7 13.c4 bxc3 14.Cxc3 Cxc3 15.Axc3 Cb4 16.Axb4 Axb4 17.Tac1 Db6 18.Ae4 0–0 19.Cg5 h6 20.Ah7+ Rh8 21.Ab1 Ae7 22.Ce4 Tac8 23.Dd3 Txc1 24.Txc1 Dxb2 25.Te1 Dxe5 26.Dxd7 Ab4 27.Te3 Dd5 28.Dxd5 Axd5 29.Cc3 Tc8 30.Ce2 g5 31.h4 Rg7 32.hxg5 hxg5 33.Ad3 a5 34.Tg3 Rf6 35.Tg4 Ad6 36.Rf1 Ae5 37.Re1 Th8 38.f4 gxf4 39.Cxf4 Ac6 40.Ce2 Th1+ 41.Rd2 Th2 42.g3 Af3 43.Tg8 Tg2 44.Re1 Axe2 45.Axe2 Txg3 46.Ta8 Ac7 0–1

Nigel Short – Kasparov [C33]
London (Rápidas), 1993
1.e4 e5 2.f4 exf4 3.Ac4 Dh4+ 4.Rf1 b5 5.Axb5 Cf6 6.Cf3 Dh6 7.Cc3 g5 8.d4 Ab7 9.h4 Tg8 10.Rg1 gxh4 11.Txh4 Dg6 12.De2 Cxe4 13.Txf4 f5 14.Ch4 Dg3 15.Cxe4 1–0

Sobre Enrique Ferreiro García 775 artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

2 comentarios

  1. Amigo Detroy, victorias son victorias y no pienso que a los del pelotón al que hace referencia (entre los que me incluyo) nos demerite el hecho de lograr derrotar a un joven prospecto de ajedrecista eidiano que esté fuera de forma o se haya estancado. Muchos han tenido la suerte de contar con una academia de ajedrez en el barrio y rivales de fuerza similar o superior con los que probarse. Otros ni con eso hemos contado, fatalismos geográficos aparte, y sin embargo amamos el ajedrez en sus múltiples modalidades. Ojalá hubiera en cada pueblo o localidad una academia, aunque fuera la más modesta, y ya veríamos si surgirían unos cuantos genios del juego ciencia. No creo que haya ajedrecistas frustrados sino que, como en todo deporte, juego o ciencia, algunos brillan más que otros (las estrellas son de diferentes tamaños y temperaturas y no por eso dejan de ser estrellas). Espero que siga publicando artículos igual de interesantes en el blog y mis felicitaciones al amigo Ferreiro por este.

    • Amigo Miguel Jordán, saludos, muchas gracias por comentar y por considerar el artículo como interesante.

      Tiene Ud. razón. Lo de ajedrecistas frustrados no lo empleé con ese sentido estricto de la palabra, pero es muy válido lo que planteas. Muy bien por la corrección.
      Y el sabor de cualquier victoria…, cuando uno se lo imagina…, de seguro será el buen sabor. También muy de acuerdo con Ud.

      Coincido en que el juego ciencia en su dimensión es tan grande, que hay disfrute en prácticamente todas sus manifestaciones. Por lo tanto, retomo esa cita del GM danés Bent Larsen cuando dijo: “El Ajedrez es una hermosa amante a la que volvemos una y otra vez, sin que nos importe las muchas veces que nos rechaza.”
      En el propio artículo le eché manos a una frase de Will Rogers (Todo el mundo es ignorante, sólo que en materias distintas)… Me parece que en paralelo a cuando Ud. expresó lo de las estrellas. Eso mismo era lo que quería decir.

      Respecto a lo de las academias comentarle que en mi ciudad natal -cabecera de mi municipio-, nunca ha existido una academia para jugar ajedrez. Contamos con una en un consejo popular distante a más de 20 km. Allí tenemos un maestro internacional, incluso varios entendidos señalan que son dos. Esa es la vanguardia histórica del ajedrez por estas tierras.
      Al evaluar integralmente una ciudad, me parece que hallar una academia de ajedrez alrededor de cualquiera de sus parques principales será denotativo de cubanía y cultura. Todos los planes generales de ordenamiento territorial y urbanístico deberían tenerlo en cuenta. ¡Ojalá y así sea!

      En este propio excelente sitio del ajedrez en Puerto Padre, administrado por el amigo y buen ajedrecista Enrique Ferreiro, me encontré un maravilloso escrito del argentino Roberto Pagura… Para mí una muy original síntesis del por qué los gobernantes deben darle mucha importancia al ajedrez.

      Cierro mi comentario recomendándole los links de la cita de Larsen, y de lo escrito por el arquitecto ajedrecista.
      https://ferreiro01.cubava.cu/2017/03/05/las-a-del-ajedrez/
      https://ferreiro01.cubava.cu/2018/01/18/de-otro-planeta/

      Un fuerte abrazo.

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