Sobre las comparaciones en ajedrez

¿Cuál es la mejor obra ajedrecística y quién es el mejor jugador de todos los tiempos?

…Tal vez lo mejor de la belleza y el arte esté en la sencillez.

El acto de comparar es propio de los seres humanos y en principio puede estar encaminado al mejoramiento y progreso futuro. Cuando conocemos y nos orientamos respecto a las demás personas o cosas, entonces tomamos puntos de referencia, como una brújula, para saber por dónde va nuestro comportamiento y si los resultados de nuestra actividad son mejores o peores que los demás; en base a ello la labor propia se puede mejorar y perfeccionar. La comparación es un método de investigación científica muy importante, sobre todo en el mundo actual, diversificado, y con grandes avances en diferentes órdenes de la vida social.

Visto así, la misma tiene un sentido positivo; pero no siempre puede llevarnos a conclusiones certeras ni absolutas. El hombre, en su afán constante de dilucidar quién y qué es lo mejor, recurre siempre a comparar hechos y héroes en las distintas esferas de la vida, incluyendo el juego ciencia.

Como se sabe, el ajedrez no es un simple juego, es una actividad intelectual, compleja, en la que intervienen, principalmente, los factores deportivos (o competitivos), científicos, y artísticos. A esto pudiéramos agregar otros elementos humanos como la salud, la edad, contexto familiar y social, etc.

¿Cuál es la mejor obra?

Si vamos al ámbito artístico, por ejemplo, la humanidad tiene un amplio grupo de obras de arte en lo más alto del pedestal, creaciones reconocidas como muy destacadas por sus valores y enseñanza, sin embargo, a la hora de seleccionar la mejor entre ellas la tarea resulta muy compleja, casi imposible. Aquí interviene el factor subjetivo, es decir, los gustos y preferencias de quienes seleccionan. ¿Cómo pudiéramos elegir la mejor pintura de la historia? ¿Cuál será mejor, La Maja Desnuda de Goya, o Guernica, de Picasso? Tal vez los del sexo masculino se inclinen por La Maja debido a la excelente manera en que su autor plasmó la belleza y voluptuosidad femeninas. En fin, al final decide la subjetividad.

En ajedrez sucede algo similar cuando se pretende seleccionar la mejor partida, el mejor final, o la mejor combinación, por citar tres ejemplos. Incluso si se establecen parámetros más o menos medibles como la originalidad y profundidad (cálculo anticipado), la tarea es  bien difícil y siempre habrá criterios divergentes entre los especialistas más calificados. ¿La jugada 23…Dg3!! en la partida Levitsky-Marshall, Breslau, 1912 es más espectacular que 26…Ag7!! en Polugaevsky-Nezhmetdinov, URSS, 1958? La de Marshall es más atractiva, pero la de Nezhmetdinov es más profunda; por supuesto, ésta es sólo mi opinión.

¿Quién es el mejor jugador o jugadora?

Seleccionar al mejor ajedrecista de la historia, con justeza, deviene misión imposible. Deben ponerse sobre la mesa no sólo sus aportes en el arte, deporte y ciencia, sino tendríamos que valorar aspectos como su rol en la difusión y promoción del ajedrez, el legado (incluyendo la producción de obras literarias), la condición de ajedrecista profesional o aficionado, estado de salud, el período en que se desempeñó, quiénes eran sus contemporáneos, contexto socioeconómico de cada época, su actitud hacia el ajedrez, el estadio o momento del desarrollo ajedrecístico, etc., etc. Por ejemplo, Enmanuel Lasker y José Raúl Capablanca no se dedicaron por entero al ajedrez, ellos tenían otras profesiones y ocasionalmente jugaban; Wilhelm Steinitz y Alexander Alekhine sí se dedicaron exclusivamente al ajedrez.

La mayoría de los parámetros a evaluar no son medibles de forma tangible y otros que pudieran serlo, como la cantidad de victorias y derrotas, tampoco adquieren justeza por cuanto los rivales, las condiciones, y el estadio del desarrollo ajedrecístico también fueron distintos. Incluso las comparaciones entre jugadores de una misma época no serían del todo justas. El ajedrez, como ciencia, evoluciona, y no sólo en la apertura o fase inicial, sino en el medio juego y en el final. La teoría de los finales hoy día es mucho más acabada que cien años atrás y eso hace que ahora podamos tener obras de mejor calidad en esa fase.

Si analizamos el desarrollo de Robert J. Fischer, observamos que en su época la Unión Soviética era una potencia del juego, no así los EE.UU; este factor le favoreció en su record de partidas ganadas y perdidas pues enfrentó a muchos rivales norteamericanos, sobre todo en los primeros años, pero le perjudicó en el sentido de retrasar su evolución: los soviéticos tenían un mejor fogueo al jugar entre ellos y contaban con mejores condiciones y bibliografía especializada. ¿Cuán largo habría sido el camino de Bobby a la cumbre si hubiera nacido en la Unión Soviética?

En la historia sobresale un grupo de ajedrecistas tanto por sus cualidades para el juego como por los resultados y aportes. Ellos son, generalmente, los campeones mundiales oficiales y no oficiales, pero decir cuál es el mejor sería entrar en debates interminables. Opino que han sentado pauta Enmanuel Lasker, José Raúl Capablanca, Alexander Alekhine, Mijaíl Botvinnik, Robert J. Fischer, y Garry Kasparov; todavía Magnus Carlsen es muy joven para incluirlo en ese listado. Ahora bien, si me preguntan, aun cuando admiro mucho a Garry, mi voto está por Capablanca. Como diría Miguel Najdorf, él logró los máximos resultados con un mínimo esfuerzo. Tal vez lo mejor de la belleza y el arte esté en la sencillez.

Sobre Enrique Ferreiro García 775 artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

2 comentarios

  1. Incluso las comparaciones entre jugadores de una misma época no serían del todo justas.

    En lo anterior totalmente de acuerdo, pues el contexto no es el mismo en épocas distantes.
    Con respecto al mejor ajedrecista, yo lo evalúo por sus resultados, y como se comportaron contra sus contemporáneos, como es lógico 5 nombres saltan: Lasker, Capablanca, Fischer, Kasparov y Carlsen.

    De ellos me quedo con Capablanca, por la razón primordial de siempre priorizar a los creadores en cualquier actividad humana, aquellos que se adelantaron a su tiempo y lograron lo que otros en el mismo contexto no pudieron: Da Vinci, Marco Polo, Einstein. Con el perdón de Lasker el cual fue sobrepasado por su predecesor en muchos aspectos. Los que vinieron después se han nutrido de la sabiduría ya creada con anterioridad y eso en cuanto a comparación les resta indudablemente.

    Como diría Miguel Najdorf, él logró los máximos resultados con un mínimo esfuerzo. Tal vez lo mejor de la belleza y el arte esté en la sencillez.

    En la naturaleza existe una ley inherente al conocimiento humano: Ley del mínimo esfuerzo. Las gotas de lluvia al caer corren por el camino de menor resistencia, lo mismo hace el rayo para llegar a la tierra, y la cadena siempre se parte por el punto más débil.

    Capablanca logró en su tiempo lo que muchos pensaban imposible, y de una manera que después todos pudiéramos entenderlo.

  2. Excelente artículo!!!. Tanto que lo publique en mi página de FB, y en el grupo de ICCF de FB también.. Lo leí hace días, pero no he tenido chance para comentarlo con calma. En breve lo haré. Un saludo.

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