Cuando en el ajedrez de Cuba se dice concepto

Por: Ing. Detroy H. Arjona Escalona. Gibara. Cuba. 2020.

detroyarjona@gmail.com

Conversando telefónicamente con un buen amigo ajedrecista de Puerto Padre, le comenté cierta información relacionada con un supuesto aporte del norteamericano Harry Nelson Pillsbury (1872–1906), en el campo de las reglas, leyes o principios de acuerdo con los cuales siempre han de jugarse eficazmente las aperturas de ajedrez.

Comentábale acerca de lo que he podido observar en materia de pedagogía ajedrecística, en las no pocas academias visitadas durante más de 30 años de ir por la vida apasionado al juego ciencia. Y no me fue difícil recitarle en ráfaga lo que siempre he conocido como los cuatro conceptos de apertura: 1.Avance de peones centrales, 2.Desarrollo de piezas menores, 3.Enroque y 4.Desarrollo de piezas mayores.

Durante la plática percibo el marcado interés que iba mostrando mi buen amigo interlocutor, por lo que decidí recomendarle par de textos clásicos que pudiesen servir de referencia. Celular en mano me dirigí a mi librero personal y, sin pensarlo, halé los ejemplares “Viaje al reino del ajedrez” de Yuri Averbach y ¿Cómo jugar ajedrez? de José Raúl Capablanca.

Al hojear los libros me doy cuenta que no encontraba lo prometido –al menos con el nivel de precisión que esperaba–, y ante la infructuosa búsqueda pasé a echarle manos al Tomo “Rudimentos” del Tratado General de Ajedrez del argentino Roberto G. Grau, luego a los Cursos o Tabloides de Universidad para Todos del colectivo de profesores del Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez (ISLA), y más adelante a las famosas 24 Lecciones de Garry Kasparov.

¿Qué contar?… Faltó poco para tirar abajo todo el librero, ¡y nada!

Percatándome que –como en las tantas ocasiones de la vida– hay cosas que sencillamente se legan de predecesores a sucesores, traspasándose de mano en mano o transmitiéndose de boca en boca. Conocimiento empírico cuyo arraigo para nada la ciencia ha dado en menospreciar.

De ahí lo popular que se torne en Cuba –ajedrecísticamente hablando– la inclusión del término concepto en el vocabulario de aficionados, expertos o maestros. Aún cuando literariamente los autores hayan pretendido significar; por ejemplo: el sentido de lo que es correcto, la guía o los consejos a seguir, o las máximas ajedrecísticas que nunca deben violarse.

En el contexto de los inicios de partida, y en franca alusión a dichos conceptos, el azerí decimotercer campeón mundial los identificó como: principios básicos de la apertura. Lo cual reiteró en su importante Curso “La pasión del Ajedrez” Nivel básico.

Pero en este tema nadie ha compilado mejor los principios generales de las aperturas que el tercer campeón mundial. Resumen presentado en la obra “Ultimas lecciones” (1942).

  1. En todas las aperturas se lucha por el control o dominio de las casillas centrales 4R, 4D, 5R y 5D.
  2. Esas cuatro casillas puede decirse que son el terreno sobre el cual se libra la batalla, ya sea tomando posesión de ellas con los peones, ya sea controlándolas a larga distancia por la acción de las piezas.
  3. Desenvolvimiento rápido y sólido, procurando no crear debilidades permanentes.
    1. Trátese de mantener los Peones en línea.
    1. Muévanse las piezas con preferencia a los peones.
  • Desarrollar las piezas con la mayor rapidez posible; generalmente, uno o los dos Caballos antes que los Alfiles.
    • No mover la misma pieza dos veces hasta que no esté completamente desarrollado el juego. Solamente debe quebrantarse esta regla por razones excepcionales.
    • Coordínese la acción de las piezas y evítese la pérdida de material, a menos de obtener amplia compensación.
    • Colóquense las piezas a la ofensiva, pero con la debida consideración por su seguridad.
  • Puede tener lugar el enroque, mejor si lo hace en el flanco del rey (principio básico de la seguridad del rey según Kasparov).
  • En general, llévese las Torres al centro y colóquelas en las líneas abiertas.

Además de los cuatro principios, Capablanca continuó aportando:

  • Todo esto se debe hacer en 8 ó 12 jugadas (en cambio Kasparov considera que la apertura suele finalizar entre las jugadas 10 y 20).
  • Conseguir hacerlo a la vez que se estorbe al oponente, como punto capital del asunto.
  • Con el cuidado de no perder un solo peón en el proceso.
  • Si el adversario ofrece algún material que usted estime puede capturar sin peligro, es aconsejable que lo haga, aún cuando como resultado de ello se retarde el desarrollo completo por una o dos jugadas.
  • Si como resultado de la captura el desarrollo completo se retrasa más de dos jugadas, entonces es dudoso que la captura se deba hacer, excepto que sea una pieza la encartada.

Regresando al maestro Pillsbury, como punto de partida en cuestión, el hecho es que de alguna manera se ha considerado un quinto principio básico de apertura o concepto:

  • La preparación–ejecución de una oportuna ruptura con peones.

En el citado Curso “La pasión del Ajedrez” Partidas inmortales, en la página 112 se incluye una Defensa Francesa jugada entre Pillsbury y Emanuel Lasker en Nuremberg 1896, con el siguiente comentario del Garry en la jugada 21: Pillsbury el rey de las rupturas.

Con antelación Pablo Morán, autor del libro “Pillsbury el genio del ataque” (1973), caracterizó en ese extraordinario jugador: Una habilidad jamás igualada para efectuar rupturas en la posición adversaria mediante la entrega de Peones.

Finalmente considero positivo tomar en cuenta la validez de ese probable quinto principio básico de apertura o concepto, e incorporarlo al conjunto de los cuatro ya existentes y técnicamente avalados.

Al menos su comprensión y estudio será de mucha utilidad para los principiantes, jugadores comunes o aficionados al juego. Máxime si se analizan las recomendaciones del genial cubano Capablanca en el mencionado texto ¿Cómo jugar ajedrez?; donde enfatizó:

«La apertura es, naturalmente, la parte más difícil del juego, y miles de libros se han escrito sobre sus aspectos técnicos. No obstante, los principiantes no deben ir muy adentro de los aspectos técnicos del asunto, sino sencillamente examinarlos desde un punto de vista elemental

Cierro el presente trabajo con la incorporación de varias partidas tipo (descargar), de Harry Nelson Pillsbury, en las que hizo gala de la notable ejecución de sus rupturas con peones.

Pillsbury – Gunsberg [D94]

Hastings, 1895

1.d4 d5 2.c4 c6 3.e3 g6 4.Cc3 Ag7 5.Cf3 Cf6 6.Ad3 0–0 7.Ce5 dxc4 8.Axc4 Cd5 9.f4 Ae6 10.Db3 b5 11.Axd5 Axd5 12.Cxd5 Dxd5 13.Dxd5 cxd5 14.Cd3 Cd7 15.Ad2 Tfc8 16.Re2 e6 17.Thc1 Af8 18.Txc8 Txc8 19.Tc1 Txc1 20.Axc1 Ad6 21.Ad2 Rf8 22.Ab4 Re7 23.Ac5 a6 24.b4 f6 25.g4 Axc5 26.bxc5 Cb8 27.f5! ¡Típica ruptura a lo Pillsbury! 27…g5 28.Cb4 a5 29.c6 Rd6 30.fxe6 Cxc6 31.Cxc6 Rxc6 32.e4 dxe4 33.d5+ Rd6 34.Re3 b4 35.Rxe4 a4 36.Rd4 h5 37.gxh5 a3 38.Rc4 f5 39.h6 f4 40.h7 1–0

Pillsbury – Lasker, Em. [C11]

Nuremberg, 1896

1.e4 e6 2.d4 d5 3.Cc3 Cf6 4.e5 Cfd7 5.f4 c5 6.dxc5 Cc6 7.a3 Cxc5 8.b4 Cd7 9.Ad3 a5 10.b5 Ccb8 11.Cf3 Cc5 12.Ae3 Cbd7 13.0–0 g6 14.Ce2 Ae7 15.De1 Cb6 16.Cfd4 Ad7 17.Df2 Cba4 18.Tab1 h5 19.b6 Cxd3 20.cxd3 Axa3 21.f5!! El rey de las rupturas efectúa una ruptura verdaderamente magistral (Kasparov) 21…gxf5 22.Cf4 h4 23.Ta1 Ae7 24.Txa4 Axa4 25.Cdxe6 fxe6 26.Cxe6 Ad7 27.Cxd8 Txd8 28.Ac5 Tc8 29.Axe7 Rxe7 30.De3 Tc6 31.Dg5+ Rf7 32.Tc1 Txc1+ 33.Dxc1 Tc8 34.De1 h3 35.gxh3 Tg8+ 36.Rf2 a4 37.Db4 Tg6 38.Rf3 a3 39.Dxa3 Txb6 40.Dc5 Te6 41.Dc7 Re7 42.Rf4 b6 43.h4 Tc6 44.Db8 Ae8 45.Rxf5 Th6 46.Dc7+ Rf8 47.Dd8 b5 48.e6 Th7 49.Re5 b4 50.Dd6+ 1–0

Pillsbury – Marco [D55]

París, 1900

1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 Ae7 5.e3 0–0 6.Cf3 b6 7.Ad3 Ab7 8.cxd5 exd5 9.Ce5 Cbd7 10.f4 c5 11.0–0 c4 12.Ac2 a6 13.Df3 b5 14.Dh3 g6 15.f5! ¡Llegó la ruptura! 15…b4 16.fxg6 hxg6 17.Dh4 bxc3 18.Cxd7 Dxd7 19.Txf6 a5 20.Taf1 Ta6 21.Axg6 fxg6 22.Txf8+ Axf8 23.Txf8+ 1–0

Pillsbury – Gunsberg [D21]

Monte Carlo, 1902

1.d4 d5 2.c4 dxc4 3.Cf3 c5 4.e3 cxd4 5.Axc4 e6 6.exd4 Cf6 7.0–0 Ae7 8.De2 Cbd7 9.Cc3 Cb6 10.Ab3 Cbd5 11.Ag5 0–0 12.Ce5 Cxc3 13.bxc3 Cd5 14.Ad2 Af6 15.f4 g6 16.Tf3 Ag7 17.Taf1 f6 18.Cd3 b6 19.f5! Una vez más Pillsbury realiza una de sus clásicas rupturas 19…gxf5 20.Th3 Tf7 21.Dh5 Af8 22.Txf5 exf5 23.Cf4 Ab7 24.Tg3+ Ag7 25.Th3 Ah8 26.Dxf5 Dd7 27.Cxd5 Axd5 28.Dxd5 Dxd5 29.Axd5 Taf8 30.Ah6 Ag7 31.Axg7 Rxg7 32.Tg3+ Rh8 33.Axf7 Txf7 34.Rf2 Tc7 35.Re2 Tc4 36.Rd3 b5 37.Te3 Ta4 38.d5 Txa2 39.d6 Ta6 40.Te6 Rg7 41.d7 Txe6 42.d8D Te5 43.Dd7+ Rg6 44.Dxa7 h5 45.Rd4 Tg5 46.De7 1–0

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Sobre Enrique Ferreiro García 803 artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

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