El Club de Ajedrez de La Habana

AI Carlos A. Palacio

(Tomado del libro “El ajedrez en Cuba. Cien años de historia[1]”)

Puede afirmarse que la historia del ajedrez en Cuba es la misma del Club de Ajedrez de La Habana hasta ya entrado el presente siglo en que este juego comenzó a extenderse a otras provincias. Aún más allá de 1940 seguía siendo el centro ajedrecístico nacional de mayor categoría.

Este Club surgió de un núcleo de aficionados que fueron prácticamente sus fundadores, quienes frecuentaban la perfumería de Don Valentín Corujo en la calle de O´Reilli y Habana. Entre ellos figuraban Don Celso Golmayo, Antonio de los Reyes Gavilán, J. J. Medina, el sabio Carlos J. Finlay, Don Antonio Fiol, Enrique del Monte, exdirector del Observatorio Nacional, Canuto Valdés, Alberto Ponce, Plácido Domínguez, Enrique B. Barnet, Arístides Martínez y otros, quienes trasladaron su punto de reunión a la botica de Don Canuto Valdés en la calle Obispo 27 antiguo. Fue entonces que el 20 de abril de 1885, a indicación del Sr. Plácido Domínguez se constituyó el Club de Ajedrez de La Habana con domicilio en la casona de Marcaderes 11 antiguo, entre Opispo y Obrapía; pero su fundación legal tuvo efecto el 5 de septiembre de 1885. El acta de constitución aparece en el Expediente No. 170 del Gobierno Provincial firmada en esa fecha por el Secretario del Club que lo era el Sr. Adolfo Molier y su primer presidente que fue Don Celso Golmayo Zúpide.

Este Club alcanzó vida esplendorosa. Los maestros más eminentes fueron siempre sus huéspedes. Por sus salones han desfilado Ettlinger (1886, 1894 y 1901); el campeón del mundo W. Steinitz (1888, 1889 y 1892); Von der Lasa (1888); el ruso Miguel I. Tchigorin (1889, 1890 y 1892); Isidoro Gunsberg (1890); el campeón inglés Blackburne (1891); el campeón mundial Enmanuel Lasker (1893, 1906 y 1921); Walbrodt (1893); el capitán Mac Kenzie (1887, 1889 y 1891); Taubenhaus (1894); Lee  (1894); Harry Nelson Pillsbury (1900), Frank J. Marshall (1913); Boris Kostich (1919); el campeón mundial Alexander Alekhine (1939); el campeón mundial de simultáneas «a la ciega» George  Koltanowski (1939, 1940 y 1946); Issac Kashdan (1940); Reuben Fine (1942); Miguel Colón (1946); Max Euwe (1945) y Paul Keres (1960).

Las fiestas que allí se celebraban a fines del siglo pasado eran fastuosas; las personalidades de mayor solvencia moral y las más holgadas eran asiduos concurrentes y los ingresos montaban frecuentemente los ochocientos pesos. Sólo en una tarde, en colectas ocasionales se reanudaba lo suficiente para traer algún maestro extranjero.  Esta magnificencia fue la que movió a Steinitz a decir que el Club de Ajedrez de La Habana era «El Dorado del Ajedrez del mundo«.

En 1897 con motivo de la guerra de Independencia y por ciertas fricciones con el gobierno español, el club que no ocultaba su raigambre netamente cubana, tuvo que suspender sus reuniones y cerrar sus puertas provisionalmente, haciéndose cargo de la custodia de todos los enseres el Sr. Francisco de Carricarte. Esta clausura duró poco tiempo, pues el mismo año surgió de nuevo. Por haber contribuido a este resurgimiento, los nombres de Don Celso Golmayo, Adolfo Moliner, Enrique Conill, Francisco Carricate y Andrés Clemente Vázquez serán siempre de grata recordación en los anales del ajedrez en Cuba.

Algunas de las distintas residencias del Club han sido la calle Prado entre Virtudes y Neptuno, acera de los pares, junto al antiguo café. El Anón del Prado, en 1897. Al reabrirse pasó a ser una sección de ajedrez del Ateneo y Círculo de La Habana, en el segundo piso de Prado y Neptuno, frente a la Acera del Louvre. Era presidente de esta sección el Sr. Juan Corzo. De ahí pasó al primer piso del Hotel Plaza, en 1910 donde estuvo hasta 1915 en que se mudó para un reducido salón de la casa de huéspedes Zabala House en Virtudes y Consulado, frente al antiguo y famoso teatro Alhambra, hoy Alkazar. Aquí estuvo poco tiempo y fue trasladado para el salón de esgrima Loustalot, en Monserrate, al lado de la antigua Jefatura de Policía, donde tuvo como presidentes en cortos períodos a los Dres. José A. Gelabert, Rafael de Pazos y José Raúl Capablanca. Al tomar posesión el Dr. Pazos prometió organizar el campeonato mundial de ajedrez (y lo logró dos años después con la ayuda de las personas que mencionaremos más adelante).                                    

A fines de 1919 el Club se mudó para los altos de Virtudes 2, una parte de cuyo piso se derrumbó el 8 de octubre de 1922. Estando aquí, concedió una subvención mensual de doscientos pesos el alcalde Freyre de Andrade para sostener el Club. Otros locales fueron Bernaza y Obrapía, Aguacate y Empredado, Refugio 15 altos (hoy 163), San Lázaro, al fondo del Unión Club; Virtudes y Blanco, Colón casi esquina a Crespo y por último, Industria 60, altos donde a principios de 1960 cerró sus puertas temporalmente por dificultades económicas.

Presidentes del Club de Ajedrez de La Habana: Celso Golmayo (1885); Enrique Conill (1895); Manuel Gómez Petit (1896); José A. Blanco (1903); León Paredes (1910 a 1912); José A. Malberti (1913); Manuel Márquez Sterling (1914); Leopoldo de Sola (1915); Enrique Barnet (1916) quien donó al Club su riquísima biblioteca particular con más de 500 libros de ajedrez. AL fallecer el Dr. Barnet (que fuera así mismo eminente Secretario de Sanidad), ocupó la presidencia Gustavo M. Fernández (1917); José Raúl Capablanca (1917); Dr. José A Gelabert (1918); Dr. Rafael de Pazos (1919); Manuel Márquez Sterling (1920); Mario G. Nogueras (1923); Manuel Rodríguez Campa (1925); Gabriel Pichardo Moya (1926) posteriormente Presidente del Tribunal Supremo de Justicia; Dr. José A. Gelabert (1928 a 1930); Dr. Mario Díaz Cruz (1931); Dr. Bruno Gavica (1950 a 1955) quien de su peculio particular sostuvo al Club todo el tiempo.

En épocas distintas también han sido presidentes el Dr. Ángel de Albear que fue Mecenas del Club por más de cinco años alrededor de 1933. En épocas cuya fecha exacta no tenemos han sido también dirigentes del Club de Ajedrez de La Habana el Ing. José Carlos Millás, ilustre director actual del Observatorio Nacional y ferviente ajedrecista, Federico Baró, el coronel Manuel Piedra; Gustavo Saladrigas; Dr. Fernando Rensolí; Eduardo García Nattes, Dr. Antonio Jover, médico catalán  más tarde alcalde de Barcelona y cuya holgada posición económica la puso al servicio del Club ampliamente; Juan A. Vila; Jorge E. Albarrán; Dr. José Malberty; Dr. James Jacobsen; el violinista Casimiro Zertucha, muy arraigado también al ajedrez en Bejucal; Gustavo Schuman; Rafael Blanco Estera; Aníbal Rodríguez y Jorge Bou Morales.                     

Fuentes:

  • Ajedrez en Cuba. Revista digital quincenal editada por la Federación Cubana de Ajedrez y el Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez (ISLA). Vol. III-11, No 42. Junio de 1999. Segunda quincena.
  • (1) Joya de la literatura ajedrecística cubana, editado en 1961, por suscripción anticipada, con sólo 250 ejemplares.

[1] Joya de la literatura ajedrecística cubana, editado en 1961, por suscripción anticipada, con sólo 250 ejemplares.

Sobre Enrique Ferreiro García 710 Artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

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