Ajedrez, una sinfonía interpretada sin instrumentos

Integrantes del Club de Ajedrez de Puerto Padre (2019.08.25)

“…el ajedrez es un idioma universal, una disciplina, una pasión y, sobre todo, una manera de compartir conocimiento”.

Dr. Bryan Josué Flores Robles.

Hace unas semanas tuve el honor de poder compartir con los ajedrecistas de Puerto Padre. Amablemente Enrique Ferreiro me solicitó escribir unas líneas dirigidas a aquellos amantes del blog de ajedrez de Puerto Padre.

He de reconocer que, aunque simplemente soy un amateur en el juego de ajedrez, me gustaría compartir a todos los lectores lo que significa para mí.

Hace unos años en una guardia en el hospital en donde me formé (Puerta de Hierro, Madrid), recuerdo que una compañera endocrinóloga me preguntó ¿qué significa el ajedrez para ti y qué te ha aportado en la vida?

Estoy seguro que todos los que hemos jugado ajedrez alguna vez se nos ha preguntado sobre lo que nos ha aportado, lo que significa en nuestras vidas y cómo no, si es un juego o un deporte.

Considero que el ajedrez es demasiado complejo para considerarse un juego, tampoco considero preciso definirlo como un deporte ya que el esfuerzo físico no es lo más sobresaliente en su tónica.

Para mí, el ajedrez es una disciplina (etimológicamente disciplina proviene del latín discipulus que siginifica imponer un orden necesario para llevar a cabo un aprendizaje), personalmente lo describiría como “una sinfonía interpretada sin instrumentos”, así que cuando alguien me pregunta qué es el ajedrez desde mi punto de vista el término que mejor describe su esencia es la disciplina.

Sin embargo, dista mucho que el ajedrez sea una disciplina para todos los que lo han practicado y es que, si nos detenemos a pensar, como todo en la vida, la importancia de las cosas está determinada por lo que significan para cada uno.

Para algunos es un trabajo, para otros una pasión, para muchos otros es el sitio en donde han puesto su autoestima, y es que nadie podrá negar haber presenciado un “mal perder” durante el transcurso de una partida, y eso solo es el reflejo de poner la autoestima en el ajedrez.

Para otros muchos el ajedrez es un maestro porque enseña paciencia, organización, pensamiento abstracto, perseverancia entre otras.

Si analizamos por un momento ¿qué deporte o disciplina es capaz de mantener la atención de quien lo practica por más de 6 o 7 horas como las partidas a gran nivel?

De lo anterior se puede aprender una lección que aplica a cualquier ámbito de la vida: en un solo momento se puede venir abajo todo lo construido con tanto esmero.

También es común escuchar aseveraciones como “qué aburrido el ajedrez”, y me encantaría que por un momento esas personas percibieran lo que se siente al ver una combinación ganadora, al vencer a un maestro o incluso la adrenalina y dolor que se siente cuando en un apuro de tiempo un mal movimiento castiga de manera profunda con una derrota que era casi imposible.

Pero también el ajedrez enseña humildad, porque en otras disciplinas en las que el rol es juego en equipo (béisbol, fútbol etc.) podríamos culpabilizar al otro por el resultado final, sin embargo, en el ajedrez el resultado de lo ocurrido es única y exclusivamente nuestra responsabilidad

En el año 2012 tuve la oportunidad de participar en el III torneo memorial Oliver González Somoza y en dicho torneo un niño de aproximadamente 6 años jugaba contra un oponente de casi 90 años, era muy evidente que el niño provenía de una familia con un estatus elevado y su oponente probablemente no y me hizo recordar “cuando la partida termina, tanto el peón como el rey vuelven a la caja”.

Con lo anterior quiero decir que en el ajedrez da igual la edad, la raza, las diferencias sociales y culturales, siendo así un “idioma universal” y soy afortunado por hablarlo, tal vez no de manera tan fluida por mi bisoñez, sin embargo, es un honor entender lo básico.

Ahora bien, lo que más hace despertar el asombro de los que somos devotos del ajedrez son los “sacrificios” que conducen a victorias apoteósicas (período romántico). La palabra sacrificio proviene de “sagrado”, y cierto es que muchas veces se utiliza la siguiente afirmación: si quieres algo sacrifícate por ello, pero el sacrificio no solo es luchar, perseverar, pelear, resistir y persistir. La verdadera esencia del sacrificio es que estamos entregando lo más sagrado de nosotros; nuestro tiempo.

Los objetivos en la vida se convierten en metas cuando asignamos un tiempo para realizarlos, lo mismo pasa en el ajedrez, en cuanto el tiempo entra en juego ya es una meta. Para muchos hay metas a corto plazo y para otros a largo plazo.

Cualquiera que no se dedique al ajedrez y lea estas líneas pensará que los ajedrecistas estamos enajenados mentalmente, pero lo cierto es, que de una manera u otra el ajedrez tiene algo que hace que cualquier ser humano se apasione cuando conoce su esencia, y la esencia del ajedrez es que SIEMPRE DA UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD. Siempre habrá otra partida para jugar.

Puedo decir sinceramente que solo mi esposa y el ajedrez me han hecho latir tan fuerte el corazón que pueda escucharlo en una sala llena de personas.

Hace unos años un maestro internacional me dijo “en una partida siempre hay recursos”, y me sorprende ver que aún en las posiciones más perdidas hay maneras de ganar si el oponente no lo hace bien.

Lo importante en el ajedrez no es ganar o perder, y cualquiera me diría: esa frase es muy usada, pero sinceramente lo transmito así: en el ajedrez lo importante es crecer, y las partidas que más nos hacen crecer son las que perdemos, pero no solo desde un punto de vista técnico, también desde un punto de vista intelectual y emocional.

Hay un término que se menciona en el libro la guerra del arte de Steven Pressfield (recomiendo su lectura), este término es: LA RESISTENCIA

La resistencia es todo aquello que se opone a nuestros sueños, nuestras metas en la vida, adoptando diferentes formas tales como el clima, las redes sociales, las relaciones personales tóxicas, entre otras y esa es la razón de por qué unos ajedrecistas evolucionan y otros no.

Hago referencia a lo anterior porque si alguien que desea dedicar su vida al ajedrez como su profesión recuerde que el ajedrez es SACRIFICIO porque te exigirá lo más sagrado de tu vida (el tiempo).

En resumen, el ajedrez es un idioma universal, una disciplina, una pasión y sobre todo, una manera de compartir conocimiento.

Ver además:

Sobre Enrique Ferreiro García 775 artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

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