La mentalidad ganadora

La psicología del jugador de ajedrez.

MI (ICCF) José Guillermo de la Rosa Solórzano.

La confianza en uno mismo surge de la preparación general, ajedrecística-física-psicológica (mental); y de la experiencia. El roce con los mejores te permite verlos como humanos, y no como seres inalcanzables.

El jugador fuerte tiene casi siempre mucha experiencia y es estable psicológicamente, por lo que puede olfatear o detectar la debilidad o el miedo en su adversario, por eso en posiciones muy inferiores a veces le propone tablas a su rival más débil, y espera que este por su temor se la dé. En la historia eso ha ocurrido varias veces. José Raúl Capablanca le ofreció tablas al joven Samuel Reshevsky en una posición perdida, y este no se la dio y le ganó. Si contra el jugador más fuerte o de más Elo no ganas las posiciones ganadas, entonces jamás ganarás.

Cuenta Reshevsky: “En el torneo de Margate 1935 cuando el inmortal Capablanca me ofreció tablas en la movida 35 no acepté la propuesta. Yo tenía una clara iniciativa y presión sobre las debilidades del adversario, por lo que rechacé la oferta. Creí que podía ganar y que no era posible abrigar fundadas esperanzas de conquistar el preciado título aceptando tablas en posiciones ganadoras.”

Una buena preparación, y haberse enfrentado a fuertes jugadores en torneos, simultaneas, o análisis mano a mano, es muy bueno. De esa forma te darás cuenta que los Maestros y Grandes Maestros (GM) no son infalibles, en ocasiones se equivocan en sus cálculos y análisis, y a veces tienen que reconsiderar sus valoraciones, etc.

En la antigua Unión Soviética los niños eran entrenados en los Palacios de Pioneros y allí los Campeones Mundiales, y los mejores GM de la URSS, iban a dar simultaneas a los niños más destacados. Se imagina usted la fuerza práctica y psicológica de esos niños, no le temían a nadie, estaban adelantados en la psicología. Lo que a niños de otros países les costaba años aprender, ellos lo aprendían desde bien pequeños.

El roce con los mejores te permite verlos como humanos, y no como seres inalcanzables o extra-planetarios. Una confianza sin preparación es presunción. Un boxeador que sale tirando golpes y descuida su defensa será puesto fuera de combate. Entonces no se trata de guapería barata, se trata de tener la seguridad que viene producto de haber tenido una buena preparación técnico-táctico-práctico-físico-psicológico.

Es muy importante la fuerza y estabilidad psicológica y emocional del jugador de ajedrez. Debe emanar de él (o ella) seguridad y control. Eso se tendrá internamente y se verá externamente:  

  1. Internamente: Tener claro el objetivo de jugar a ganar, no temer ni sobrevalorar al adversario. Respetar no significa sobrestimar. El jugador debe confiar en su propio ajedrez.
  2. Externamente: En su forma de mirar el tablero y al adversario, de caminar por el pasillo, de mover piernas y manos, de gesticular.

Un jugador bien preparado estará seguro y confiado. Recuerdo a Juan Borges en el campeonato nacional de Cuba jugado en el Hotel Las Tunas en 1987, hizo en las primeras rondas 8.5 de 9, mirar el cuadro sinóptico del torneo era asombroso. Yo lo observaba y emanaba de él una seguridad absoluta, y en ese entonces era solo MF. Luego leí el artículo “Seguridad ante todo” que el MI Gerardo Lebredo escribió sobre Juan Borges para la revista Bohemia.

La Escuela Rusa de Ajedrez les enseñaba a sus alumnos que no se debe tener respeto excesivo por el adversario. Es bueno considerar y respetar al adversario, pero no en exceso. Un respeto excesivo te hará jugar con desventaja ante él, y no podrás valorar tus reales oportunidades durante la partida.

El GM Boris Gulko en su libro Lecciones con un Gran Maestro, narra este dialogo con su coautor Joel Sneed:

– “Dice Joel: ¿No se sentía nervioso al jugar contra Karpov?

– Boris Gulko responde: Me gustan los retos, me gusta luchar contra los mejores. Eso me resultaba muy emocionante. Por otro lado, debo decir que mi generación fue educada en la creencia de que no había que respetar excesivamente a las reputaciones. Por supuesto, es difícil que en ajedrez (a diferencia de la política) alguien pueda crearse una reputación fantasmal, porque si eres un jugador flojo, simplemente perderás.

Pero quizá algo de esta creencia general subsistía en el mundo del ajedrez. La idea de no confiar demasiado en las reputaciones resultó un contraste cuando llegué a Estados Unidos. Allí encontré que los jugadores eran mucho más ‘educados’, es decir, que ofrecían tablas, en buenas posiciones, a jugadores de mayor Elo. Nosotros nunca hubiéramos hecho eso. Nosotros queríamos ganarles, incluso hacerles sufrir.”

Algunos de los Campeones Mundiales de Ajedrez han sido arrogantes y autosuficientes, José Raúl Capablanca, Alexander Alekhine, Robert Fischer y Garry Kasparov, por ponerte solo cuatro ejemplos, se consideraban ellos mismos los mejores en su época. Yo creo que esa actitud era la que psicológicamente los distinguía de los demás. Los jugadores que los rodeaban en la élite tenían un gran nivel, en muchos casos similares al de ellos, pero la diferencia radicaba principalmente en la fuerza de su mentalidad.

Capablanca dijo: “Yo sé, y los demás ensayan.”

Alekhine era arrogante en extremo, no solo con los ajedrecistas sino en todo momento, le dijo a un oficial de la aduana que le pidió su pasaporte: “Soy Alexander Alekhine, campeón del mundo, tengo un gato que se llama Chess, no necesito pasaporte.”

Fischer: “Ya hace mucho tiempo que soy el mejor.”

Kasparov, le llamaban “El Ogro de Bakú”, no solo su estilo agresivo en el tablero, en su juventud y en la cima de su carrera, tenía un fuerte temperamento y mal carácter, con el paso de los años y luego de su retiro, se ha vuelto más accesible y diplomático.

El actual Campeón Mundial Magnus Carlsen dijo hace poco: “Mi rival es un idiota hasta que me demuestre lo contrario.” Magnus se considera el mejor y lucha por demostrarlo.

No creo que los Campeones Mundiales anteriormente mencionados hayan actuado en sus maneras de proceder, creo que les fue necesario imponerse mentalmente. Los más cautos y moderados Euwe, Smyslov, Tahl, Petrosian, Spassky y Karpov, fueron también más fugaces y no dejaron tan fuerte impresión en los ajedrecistas como los reyes soberbios. Me faltó mencionar a Botvinnik, era fuerte y una vez que perdía asumía la revancha con gran ímpetu y recuperaba su trono. No se consideraba inferior a nadie, pero no era hablador.  

Reitero, los alumnos antes de las competencias deben jugar en simultáneas contra MF, MIs, GMs, esto es muy importante. También es bueno que reciban conferencias y talleres de estos Maestros y si es posible que hagan análisis post-mortem con ellos, de esa forma los bajarán de sus pedestales, dejarán de verlos como dioses, elegidos o super humanos.

Es de admirar a los ajedrecistas estrellas fuera de la URSS en la era precomputadora: Bobby Fischer, Bent Larsen, Lajos Portish, ¡Henrique Costa Mecking! Ellos pelearon de tú a tú contra una verdadera maquinaria, sin recursos, sin entrenadores, y sin el roce necesario, aun así lucharon sin amilanarse. 

He podido notar que la Escuela China se preocupa por darles seguridad a sus alumnos, se preparan bien y no le temen a nadie, tienen un juego agresivo y en busca de la iniciativa. El jugador debe ir ante el tablero a luchar, sin temor alguno. Para ello ponen el énfasis en el análisis de las partidas propias, el principal enemigo de una persona es ella misma, usted es el que debe dominar la apertura y el esquema que juega sin importar el rival de turno. Y cuando le toque jugar no dude de su preparación, no cambie.

Hay jugadores que se pasaron el año estudiando la defensa siciliana contra el peón rey y cuando llega el torneo cambian para la defensa francesa, eso es un craso error pues no conocen la francesa, no están familiarizados con los esquemas y las interioridades de las posiciones que surgen.

Otra cosa hay que jugar torneos donde la presión del punto y el Elo estén en juego. Hay jugadores que son unos leones jugando sin presión, pero cuando el rating está en juego se amilanan o acobardan. Eso hay que superarlo, tu ajedrez debe ser el mismo en todo tiempo. No cambies de aperturas, si eres un jugador de líneas agresivas no te pongas a jugar líneas muy sólidas o pasivas.

Juega a ganar contra quien sea, pero sin perder la objetividad, si tu rival es inferior a ti juégale a ganar y si es superior juégale a ganar. En muchas ocasiones el jugador inferior se atrincherará, ve poco a poco contra él, no te desesperes, no trates de ganarle en los primeros compases de la partida, desarrolla el juego de acuerdo a las exigencias de la posición. Y si el rival es superior a ti, haz lo que sabes hacer sin amilanarte ni envalentonarte, muchas veces será el quien en su ansia de ganar te dará las mejores oportunidades, algunos se lanzan a atacar al rival inferior con desesperación, y ese es un buen momento para aprovecharlos. Trata de jugar activo, buscando la iniciativa, sin miedo.

Espero que estos consejos sean de mucha utilidad a los lectores.      

Ver además:

Sobre Enrique Ferreiro García 803 artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.