Ver Partes I, II, III, IV, V, VI, y VII.
Del capítulo anterior quiero comentarles dos aspectos, el primero referido
a las simultáneas gigantes y los records mundiales. Durante la Olimpiada
Mundial de Ajedrez en La Habana en 1966 se realizó una simultánea gigante de
ajedrez que en ese momento fue record mundial con 10 000 tableros. La de Santa
Clara en el año 2004 con algo más de 11 000 tableros también fue record
mundial, hasta que en octubre de 2006 se efectuó una simultánea gigante en la
plaza El Zócalo en Ciudad de México con 13 500 tableros que fue nuevo record
mundial, vigente hasta el presente. Además ese día se impusieron dos records
adicionales, la mayor figura humana compuesta jamás pues los tableros se
acomodaron por secciones y colores representando desde el cielo un gigantesco
tablero humano blanco y negro. El ex -campeón mundial Anatoli Karpov impuso el
tercer record al firmar casi 2000 libros de su biografía en español durante
seis horas. Pienso que no es casual la presencia de Karpov en las dos
simultáneas gigantes, la de Santa Clara y la de México y que de alguna forma
proporcionó información y consejos organizativos que permitieron a los
mexicanos romper el doble record cubano. Tomará mucho tiempo hasta que la
situación económica cubana mejore, para intentar recuperar el record de
simultánea gigante de manos mexicanas. El otro punto a comentar del anterior
capítulo es referente a los torneos de blitz en que participé en La Habana,
convocados por el profesor Alberto Mardomingo en la Academia Carlos Manuel de
Céspedes en 10 de octubre. Se realizaban el último domingo de cada mes y
participé en varios. Se cobraba una inscripción de 20 pesos y se distribuían
tres premios a los primeros lugares para atraer así a los mejores maestros de
La Habana. Recuerdo que en los torneos en que participé se distribuían los
premios a los mismos ganadores, alternando el orden según el torneo, GM Omar
Almeida, MI Orelvis Pérez y un MI con norma de GM llamado Félix, no recuerdo
ahora el apellido, le llamaban Felito y vivía en 10 de octubre y frecuentaba
una iglesia. Yo siempre quedé en la primera mitad de la tabla de posiciones y
en una ocasión gané varias partidas seguidas y como el pareo era por el sistema
suizo, llegué a jugar con Felito que me ganó y volví a caer en la ubicación
final. Sobre Orelvis recuerdo que era muy hábil en el blitz y que acostumbraba
a sentarse en el parque central a cazar apuestas a jugadores que no lo
conocieran. A mí me advirtieron apenas llegué a La Habana,- no juegues por
dinero en el parque central que te van a pelar. El consejo era bueno, pero para
mí inútil, porque no me gusta jugar ajedrez por dinero, además de ser una
actividad ilícita según las leyes cubanas.
A comienzos del año 2013 mi esposa queda embarazada de mi hijo varón y volvemos
para La Habana a residir en La Víbora donde comienzo a trabajar en el bufete
colectivo de ese municipio en mi segunda temporada habanera. Me reincorporo al
ajedrez pero esta vez de la mano de los colegas abogados Roberto Mayor y
Enrique Figueredo Cruzata. El Dr. Mayor me invita a jugar un torneo especial
eliminatorio llamado Rosendo Romero, por la condición de abogado del fallecido
campeón camagüeyano. Ese torneo lo jugaron varios abogados para seleccionar el
equipo de la Organización Nacional de Bufetes Colectivos, ONBC, al campeonato
por equipos, Tras Las Huellas del Che, que organizaba mi amigo Alberto
Mardomingo, que ya era el Comisionado Provincial de Ajedrez en La Habana. Allí
conocí a Leonardo, Leo, el capitán del equipo, al Dr. Carlos Enrique Navarro
Duarte, El Charli, y a Robertico Pérez, otro abogado que jugaba bien y era del
equipo del GM Lázaro Bruzón, que cuando aquello vivía en La Habana. También
conocí otros jugadores como el abogado Inti Paneca que era el Director del
Bufete de Oficios en Aguacate y Muralla, La Habana Vieja. Gané varias partidas,
entablé otras y perdí solamente con El Charli, que es un jugador muy fuerte, su
ELO cuando aquello era 2200 puntos. Así integré el equipo de la ONBC, donde
jugué dos torneos por equipo siempre en el tercer tablero como es mi costumbre.
El equipo se debilitaba al no jugar con nosotros Charli, que lo hacía por su
club, luego me referiré a ese tema. El primer tablero era Robertico, el segundo
Leo que además era el capitán del equipo, tercero yo y en cuarto se alternaban
distintos jugadores como el Dr. Mayor, el Dr. Inti u otro abogado que ahora no
recuerdo el nombre. El equipo jugaba siempre bien y discutíamos medalla hasta
la última ronda. En esta segunda temporada habanera me incorporo a jugar
ajedrez a través de varios clubes de ajedrez. El Dr. Roberto Mayor me pidió que
lo acompañara a las reuniones del Club Capablanca en Infanta y Humboldt. Mayor
era el presidente del Club y fui con él y Mardomingo a reuniones con los
miembros del Club para analizar los graves problemas que venían sucediendo. El
Club se había reinaugurado el 21 de abril de 2008 y había quedado precioso,
como un pequeño museo que atesoraba la mesa donde ganó Capablanca el campeonato
mundial y otros objetos relacionados con la vida del insigne José Raúl
Capablanca, un salón de juego muy agradable y una pequeña biblioteca. El
inmueble estaba cargado de simbolismo, por ejemplo las ocho columnas del portal
eran alegóricas a los ocho años de reinado del Capa. Pero ocurrieron problemas
de indisciplinas muy graves que terminaron en el cierre temporal del insigne
Club. Mayor había organizado con esmero una junta directiva para el Club y se
le había prestado un cuartico en los altos del inmueble a un jugador de Santa
Clara residente en La Habana que no recuerdo su nombre pero le decían El Cloro.
No conozco el origen del apodo, si es porque era ácido su carácter u otro
motivo. Al principio todo funcionó bien, El Cloro era un buen jugador y atendía
con esmero el Club hasta que ocurrieron graves problemas de indisciplina.
Sucedió que por las noches los jugadores que acudían al Club hacían tremendo
escándalo y jugaban dinero en las partidas. El Cloro trataba de imponer orden y
no lo conseguía, vaya que no lo respetaban. El Cloro trajo a la policía como en
dos ocasiones y desafió a fajarse a varios aficionados. En las reuniones del
Club a las que asistí como invitado, el Dr. Mayor y Mardomingo trataron
inútilmente de mediar y solucionar los problemas. Finalmente los problemas se
agravaron y terminaron en que un día El Cloro, perdió el autocontrol y agredió
a un jugador que ahora no recuerdo el nombre y le golpeó la cabeza con un reloj
de ajedrez. A la víctima la ingresaron en estado grave en el Hospital Calixto
García y por suerte se recuperó y al Cloro lo enjuiciaron y condenaron a un año
y medio de trabajo correccional con internamiento por lesiones graves. Poco
tiempo después hubo una tormenta en Centrohabana y cogieron el Club Capablanca
para albergar los damnificados lo que causo un daño grande a la instalación.
Eso de las agresiones era un problema serio del ajedrez en La Habana porque
conocí de otros casos, por ejemplo a mi amigo camagüeyano, que fue campeón
provincial de La Habana, César Balido. Quien sostuvo una discusión en una
partida de ajedrez y a pesar de ser un hombre joven y fuerte su rival lo
proyectó contra el piso golpeándolo en la cabeza. Balido quedó discapacitado para
toda su vida y tenía la mitad izquierda de su cuerpo con dificultades, cojeaba
ligeramente y no tenía fuerza alguna en la mano siniestra. Finalmente Balido se
marchó a los Estados Unidos y nunca se celebró juicio por el incidente. Como el
Club Capablanca no me gustó para jugar comencé a frecuentar otros clubes como
el Club de Carlos Navarro. El Club Mantilla de Eduardo ¨El minutero¨ y el Club
Caisa digital del amigo Lenin Delgado Urra. Sobre el Club del Dr. Carlos
Navarro, que no recuerdo ahora el nombre oficial del Club, radicaba en la casa
de Carlitos en el municipio Playa. El Dr. Carlos Enrique Navarro Duarte es un
caso único en la historia del ajedrez cubano. Excelente profesional, abogado
insigne penalista del Bufete Colectivo de Playa lograba combinar su práctica
profesional, que ya de por sí es muy difícil, con su amor al ajedrez. En la
casa de Carlitos se jugaba los miércoles y domingos desde las tarde hasta la
noche. Se realizaban torneos de blitz y Carlitos tenía un sistema propio de
rating del Club, además de un boletín que imprimía al principio y luego lo
enviaba digitalmente a los correos de los miembros del Club. Ese sistema
generaba mucha rivalidad pues todos los miembros querían ascender en el
ranking. También se efectuaban encuentros con otros clubes y el Club competía
en otros eventos con buenos resultados. Frecuentaban el Club personalidades del
ajedrez como la campeona nacional femenina en aquel entonces Suleinis Piña con
la que jugué y perdí. El profesor Jesús González Bayolo asistió hasta que su
salud se lo permitió. También jugaba un narrador deportivo de la televisión
nacional que se me olvidó el nombre pero jugaba muy bien. Allí hice buenos
amigos como el bro Marlies Macías y el abogado Roberto Pérez. Recuerdo que
venían clientes de Carlitos a verlo a su casa y plantearle problemas. El
interrumpía sus partidas, los atendía y luego seguía jugando como si nada. Por
si fuera poco Carlitos organizó el equipo de beisbol o pelota de los abogados.
Ganarle una partida de blitz a Carlitos era muy pero que muy difícil. En Cuba
hay varios ajedrecistas graduados de derecho como por ejemplo la GM Vivian
Ramón y el MF Ladislao Rodríguez Turiño pero no ejercen la profesión. Pero de
los abogados en ejercicio sin dudas Carlitos es el mejor ajedrecista. Al Club
Mantilla me llevó mi colega el Dr. Enrique Figueredo Cruzata. Enriquito también
me llevó a un curso de arbitraje del cual me gradué como árbitro provincial de
La Habana, con el profesor Pepe Ramírez. Igualmente me presentó al profesor
Ricardo Rama, además al historiador del deporte, Lenin Delgado Urra y al Dr.
Manolo. Todos los antes mencionados son excelentes personas y buenos amigos
míos. El Club Mantilla era atendido en su casa en Mantilla por Eduardo que no
me recuerdo el apellido, pero que le decían ¨el minutero¨ porque vendía minutas
de pescado. Eduardo viajó a Noruega y trajo relojes y en el portal y jardín de
su casa armó las mesas de ajedrez. Se jugaba todos los días y el último domingo
de cada mes se realizaba un torneo de blitz. Yo a veces jugué y otras arbitré,
incluso allí obtuve mi ELO para el ranking blitz de la FIDE aunque no supe que
había sido reportado en esta modalidad hasta mucho tiempo después cuando se
realizó un torneo Blitz en la casa del amigo Lenin Delgado en La Víbora, organizado
por Caisa digital. Ese día el árbitro Isbel Herrera del Sol, organizó el pareo
por el ranking ELO de la FIDE y conocí en ese momento que ya tenía ELO. Jugué
bastante bien el torneo y subí unos puntos del ELO y quedé finalmente con 2016
mi ELO en blitz que es el que mantengo en la actualidad. Como ven estaba activo
jugando ajedrez en distintos clubes de La Habana hasta que me decidí a probar
suerte una vez más en la ¨perrera¨ para obtener mi ELO en la modalidad de
ajedrez clásico. Para ello me presenté a finales del año 2013 a jugar en la
Academia de 10 de octubre, Carlos Manuel de Céspedes, en el torneo municipal
social, clasificatorio para el Torneo Zonal sin Elo correspondiente a los
municipios 10 de octubre, Boyeros y Arroyo Naranjo. La perrera era aún peor que
en Camagüey porque en el municipal de 10 de octubre se otorgaban 5 plazas
clasificatorias para el zonal sin ELO y en este clasificaban 2 jugadores para
el Torneo Zonal con ELO donde podía salir en el ranking si tenía una buena
actuación. En el torneo municipal de 10 de octubre, empecé flojo haciendo
varias tablas y perdiendo una partida importante. Al final tenía que ganar las
dos partidas finales para clasificar. Enriquito me estaba asistiendo y me montó
un pequeño repertorio de aperturas improvisado contra cada jugador y gané la
penúltima y así llegué a la última ronda obligado a ganar. Recuerdo que jugué
contra un aficionado de una barba blanca y un aspecto de maestro. Me sacó
ventaja a lo largo de la partida y en el final de la misma me encontré muy
apurado de tiempo con la bandera del reloj levantada, el control del tiempo fue
de una hora y media ad finish. Mi rival cometió el mismo error del Chino
Antonio Pereira, quiso rematarme jugando rápido, pero yo había visto esa
película muchas veces. Nos enfrascamos como en las películas en un frenético
duelo de rápidos movimientos, pero fue como si le hubieran apagado la luz a mi
rival, le tomé varias piezas y quedé totalmente ganado, cuando hizo una pausa y
pasó revista a la posición, en gesto muy dramático se pasó las manos por la
cabeza, masculló algunas frases ininteligibles, miró al techo y se rindió.
Había clasificado para el Torneo Zonal sin Elo que se efectuó en diciembre de
2013. En esta etapa superior, se me repitió la misma historia, perdí una
partida y realicé algunas tablas. Éramos 15 jugadores a clasificar dos. Llegué
muy presionado al final del torneo, tenía que ganar las últimas tres partidas
para clasificar. En la antepenúltima ronda jugué con el aficionado Mario
Beltrán, con quien ya había entablado en un torneo anterior. Salí decidido a no
entablar y así comenzando el medio juego le entregué un caballo para tomar la
iniciativa, se lo comió, no se defendió bien y terminé ganando la partida de
forma brillante. Esa victoria me levantó mucho la autoestima y también gané la
penúltima hasta llegar a la ronda final obligado a ganar. Se programó la ronda
final para un sábado a las 5pm y para mayor coincidencia ese mismo sábado a las
2pm tenía la ronda semifinal del torneo por equipos Tras las Huellas del Che en
el Palacio de Computación en el Parque de la Fraternidad. Lo pensé mucho y
decidí priorizar el torneo por equipos por respeto a mis amigos colegas
abogados. Ya mi resultado individual lo interpreté como un capricho mío. De
todas formas intentaría lograr los dos resultados. Casualmente jugábamos en el
torneo por equipos con el Club Mantilla que estaba en primer lugar. Las cosas
nos salieron bien y llegamos al final de la ronda con ventaja dos puntos a uno,
si entablaba ganábamos el match. Aguanté con mucho esfuerzo y a las 4.45pm mi
rival aceptó las tablas, ganando por tanto la ONBC el match. Rápidamente salí
del salón de juego del Palacio de Computación al parque Central y allí cogí una
máquina y llegué a las 5pm a la Academia Carlos Manuel de Céspedes justo cuando
iba a comenzar la última ronda. El árbitro que era el Chino Raúl, me echó a
andar el reloj y me tomé unos minutos para serenarme, me dije a mi mismo, ¨
bueno lo más difícil ya lo hice y fue llegar a tiempo, ahora voy a jugar con calma
porque a este rival ya lo conozco, le gané en el municipal y no juega mejor
ajedrez que yo, hoy es mi día¨. Jugué muy sólido sin arriesgar nada. Me sentía
muy cansado y evité todo tipo de complicaciones o variantes de cálculos
complejos. Así fui mejorando la posición con una técnica sencilla hasta que
llegamos al crítico final de partida con mi rival en apuros de tiempo. Cuando
se le levantó la bandera hubo un momento en que me desconcentré y me quedé
mirando la bandera a ver si se caía y dejé de prestar atención al tablero. Pero
que va, la bandera parecía clavada y no caía. Reaccioné rápidamente y volví a
calcular y olvidarme del tiempo de mi rival porque yo estaba cómodo del tiempo
de reflexión, hasta que me sorprendió el árbitro que cantó tiempo y me otorgó
la victoria. Quedé tan agotado que regresé a mi casa y me acosté a dormir
extenuado sin pensar mucho en lo que había pasado. No quería ilusionarme como
en años anteriores. En febrero del año 2014 se jugó el Torneo Zonal con Elo en
una Empresa Constructora Militar en el Municipio San Miguel del Padrón después
de la Cuevita. Como el salón de juego estaba tan lejos y el transporte tan
malo, había que salir a las 4pm a coger el ¨camello¨ o sea el bus local con
forma de camello del desierto. Se jugaba a partir de las 6pm y por tanto no
daba tiempo a comer. La ronda duraba cuatro horas hasta las 12 de la noche.
Explico esto porque un jugador me dio un valioso consejo, me dijo: – Mira aquí
la gente vienen sin comer y muchos están ¨fundidos¨, lo que tienes que hacer es
aguantar que después de las tres horas de juego se ¨funden¨ y sueltan la
partida. Yo no le hice mucho caso a ese comentario pero después vi que era
verdad. Había jugadores buenos, como El Cloro, que todavía no había ido a
cumplir sanción, un cartero de apellido Carrasco y otros que no recuerdo el
nombre, que eran buenos jugadores pero estaban ¨fuera de caldero¨ o mal
alimentados y que efectivamente sobre las tres horas y media de intensa
reflexión, se les producía en el cerebro una reacción química que yo no sé
explicar si era la falta de glucosa o lo que fuera, pero veía que a esa hora
empezaban los ¨horrores¨ en el tablero. Aprendí que para jugar ajedrez
competitivo hay que tener buena salud y estar muy bien alimentado. El ajedrez
es un deporte de combate, mental pero combate al fin, y el gasto energético es
enorme. Volviendo al torneo perdí la primera partida sobre todo porque no
estaba acostumbrado al control del tiempo de una hora y media con bonificación.
Yo estaba acostumbrado a los controles ad finish y con este control, parecía
que el rival iba a perder por tiempo, pero en realidad se mantenía jugando
tranquilamente con los segundos de bonificación. Me recuperé del revés inicial
y jugué un buen torneo, obteniendo finalmente un resultado de 2008 ELO, aunque
no me reportaron hasta junio del 2014, a los 46 años de edad, lo cual me afectó
mucho porque estaba preparado para jugar el Torneo Capablanca in-memoriam que
se jugó en mayo en el Hotel Riviera. Esa fue una gran desilusión, nunca pude jugar
el Capablanca en el grupo abierto porque a finales de ese año 2014 volví a
residir en Camagüey. Ya en Camagüey nuevamente jugué el torneo Aniversario de
la Villa en febrero del 2016 teniendo un buen resultado y subiendo algo mi ELO.
Para mí fue de mucha satisfacción jugar de tú por tú con mis compañeros del
ajedrez camagüeyano y demostré con los resultados que nadie me había regalado
el ELO en La Habana. Así en junio de ese año 2014 me invitan a jugar un torneo
en Nuevitas por el natalicio del Che. Aunque no me convenía jugar porque mi ELO
era muy superior al resto de los jugadores y quedaría obligado a ganar casi
todas las partidas, decidí ir porque me ilusionaba pasar una semana en un hotel
en Nuevitas, que es una ciudad bonita con playas, porque es un puerto de mar.
Continuará.
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