Recuerdos Ajedrecísticos, Parte VII

Ulf Andersson en el Torneo Migoya, 1976.

Por Clemente Morgado Machado.

Ver Partes I, II, III, IV, V, y VI.

Permítanme aclarar dos puntos del anterior capítulo. El amigo Enrique Ferreiro ganó el Campeonato Nacional de Ajedrez Postal en el año 2005, 17 años después de yo ganarle la partida que les mostré. En cuanto al Chino, Antonio Pereira no se generó rivalidad entre nosotros, porque yo le gané las dos partidas decisivas que jugamos en torneos de la modalidad de ajedrez clásico. En ambas llegue al final en inferioridad y cuando caí en zeitnot o apuro de tiempo, el Chino pretendió rematarme jugando rápido y gané los dos finales por lo que llegamos a un entendimiento mutuo. Yo acepté que él era mejor en las partidas rápidas y el comprendió que lo superaba en el ajedrez clásico. En cuanto al club con mi nombre, al principio no me gustó la idea pero luego me acostumbré y hasta me divierto dando la bienvenida a los nuevos miembros. Me pedía el bro Toñin que le hablara de los torneos Migoya y Capablanca celebrados en Camagüey. Ya había dicho algo de los Torneos Migoya in memoriam, se celebraban anualmente, se hicieron internacionales, por varios años se suspendieron. Recuerdo que venían personalidades ajedrecísticas como el Gran Maestro sueco Ulf Anderson, en una oportunidad jugó el campeón de Nicaragua con el que jugué varias partidas de blitz e incluso le gané. En el año 1987 vino al Torneo Migoya una ajedrecista de Santo Domingo, República Dominicana. Se llamaba Eneida Pérez y era una estudiante universitaria, no recuerdo exactamente si era la campeona de su país. Era una muchacha muy distinguida y elegante, de exquisita educación, parece que hija de una buena familia dominicana. Hicimos buena amistad y me pidió que la acompañara a visitar familias dominicanas en Camagüey para la que ella traía cartas. La acompañé y así conocí a varias de estas familias. Ella regresó a su país y pese a que le escribí cartas a Santo Domingo nunca más supe de ella. En ese mismo año 1987, en mayo se jugó el Torneo Capablanca in memoriam en la casa de la amistad, antigua colonia española. Allí trabajé a solicitud del Comisionado Walter Corona, en tareas auxiliares como repartir meriendas, cargar sillas y mesas y en general cuidar el orden y la limpieza. Ese trabajo fue completamente voluntario, mi único estímulo era conocer a los maestros y jugar blitz con ellos en el salón de análisis detrás de las grandes cortinas rojas. Jugué con varios de ellos, recuerdo que jugué varias partidas con el GM colombiano Alonso Zapata y estuve a punto de ganarle una partida que finalmente perdí. A las mujeres si les gané varias partidas, recuerdo por ejemplo que le gané a Eumelia León, no recuerdo si era de Cienfuegos, pero bueno era cubana. Ese fue el torneo de Guillermo Queipo que tuvo una actuación muy destacada.
Ahora me corresponde reseñar una larga etapa que va desde el año 1990 cuando termino mis estudios universitarios hasta el presente año 2019. Son 29 años jugando ajedrez esporádicamente y de los cuales casi no conservo partidas porque he residido indistintamente en varios lugares como Camagüey, Guáimaro, La Habana, playa Santa Lucía, y hasta una temporada en España. A partir de 1989 me incorporo al arbitraje del Tiro con Arco a petición del Lic. Walter Corona Rey que había pasado a ser Metodólogo Provincial de Tiro con Arco. Esa es otra historia que por ahora no me animo contarla, baste decir que me titulé árbitro nacional y arbitré muchos eventos nacionales y hasta una copa mundial y unos juegos panamericanos. Volviendo al ajedrez diré que los años 1990 y 1991 los pasé viviendo en el Bufete Colectivo de Guáimaro donde dormía en una camita en el bufete. Mi estancia allí coincidió con la llegada de la llamada oficialmente, fase aguda del período especial, un eufemismo para denominar la grave crisis económica que atravesó Cuba desde 1990 hasta aproximadamente 1995, porque en realidad desde el punto de vista oficial nunca se dijo cuando salimos del período especial. Durante esos años yo no jugué ajedrez, bastante tenía con sobrevivir. Pero la grave crisis económica se expresó en la pérdida generalizada de valores a nivel de toda la sociedad. El ajedrez por supuesto no escapó a ese fenómeno y llegaron lo que yo llamo ¨los horrores del ajedrez en Cuba¨. Fue una etapa de corrupción que comenzaron a venderse los títulos ajedrecísticos, el rating o Elo, las partidas, los relojes oficiales, los juegos de ajedrez y todo lo que se pudiera vender para sobrevivir, Mis palabras son duras pero reales. Las normas y las titulaciones se vendían para emigrar al extranjero, se inició un lamentable proceso de emigración de todo el capital humano ajedrecístico incluyendo los mejores jugadores, entrenadores, directivos, periodistas y todo tipo de personas relacionadas con el mundo del ajedrez. Hace varios años vi una relación en internet de 100 ajedrecistas cubanos emigrados al extranjero, en la que faltaban muchos conocidos, creo que era un trabajo de Nelson Pinal. Hoy esa lista debe andar por los 500 aproximadamente, estoy hablando de maestros y jugadores con Elo aceptable, no de simples aficionados. El ajedrez cubano se desangró lentamente para enriquecer otros países. En varias provincias del país se comenzaron a reportar torneos para el ranking de la FIDE en la que se incluían discretamente a jugadores retirados, muertos o sencillamente inexistentes, a estos falsos jugadores se les subían el Elo para engordarlos como cerditos llenos de Elo y luego sacrificaban los ¨cerditos¨ y le quitaban casi todo el Elo. Luego se pasó a reportar en torneos verdaderos a grupos falsos que no se jugaron y finalmente se reportaron torneos falsos totalmente. Las listas del Elo en Cuba se han tratado de depurar pero persisten todavía jugadores inexistentes. Voy a poner un ejemplo con nombres y apellidos. Eduardo Alexis González Carlos, ajedrecista camagüeyano, conocido de niño por Empanadilla, porque le gustaba mucho ese alimento. Eduardo llegó a ser un ajedrecista con buenos resultados y con un aceptable Elo. Se retiró del deporte y un día quiso regresar y se encontró con que había perdido casi todo su Elo, cuando investigó en la página web de la FIDE conoció que lo había perdido ¨jugando¨ torneos en los que realmente no participó y allí mismo descubrió los jugadores ¨fantasmas¨. Eduardo comenzó a enviar cartas de reclamación a diversas autoridades deportivas y finalmente presentó una queja en la Fiscalía General de la República y como la actividad no se tipificaba como delito no pasó nada. Eduardo no recuperó su Elo y terminó emigrando a Brasil donde ahora se encuentra. Gracias a Dios esta situación se pudo controlar con drásticas medidas como expulsar a funcionarios corruptos y otras medidas obligatorias, como por ejemplo documentar los torneos en Cuba con fotos de todos los participantes, así como seleccionar nuevos árbitros o comisarios de reconocida probidad. Pero el mal ya estaba hecho.
Yo me reincorporo a jugar después del 1996 y comienzo a realizar una formación ajedrecística autodidacta. Estudié sin entrenador por mi cuenta cuanto libro de ajedrez me cayó en las manos, como El Tratado General de Ajedrez por Roberto Grau, Mi Sistema y La Práctica de Mi Sistema de Aarón Ninsowitch, Finales de Torres de Smyslov y Lowenfish y otros. También recibí más adelante en el tiempo, unas breves clases de los Maestros FIDE, Ángel Pérez Quiñones y especialmente Orlando Martín que me ayudó mucho a montar un repertorio de aperturas. Para mis problemas de ansiedad que nunca erradiqué totalmente, el mejor remedio que encontré fue la concentración y cálculo de variantes. Descubrí que en la espera de las partidas tenía mucha ansiedad, algunos le llaman pre arranque, pero que si me mantenía calculando variantes muy concentrado, se me olvidaba la ansiedad y jugaba buenas partidas. Lo peor para mí era cuando llegaba tarde el contrario, entonces no había la tolerancia 0 para las llegadas tardes. Pero era muy difícil estar 3 ó 4 horas seguidas calculando sin parar porque sobrevenía el cansancio mental. Recuerdo una vez en Camagüey que logré la concentración total contra un jugador llamado Raúl Bravo, sucedió que en el final de partida a mi rival se le olvidó ponchar el reloj de ajedrez y quise aprovechar esos instantes al máximo. Me concentré tanto que encontré la variante ganadora y me fui totalmente de la situación existente y se me olvidó que no debía jugar hasta que mi rival se diera cuenta y ponchara el reloj y realicé mi movimiento en el tablero, pero ya no me importó porque jugué rápidamente la secuencia ganadora. Hay anécdotas en Camagüey de jugadores extranjeros tan concentrados que en una ocasión se cayó del techo un tubo de luz fría con gran estruendo y un jugador no lo sintió. También me contaron de un Torneo Migoya donde se fue la electricidad en una partida y un jugador se mantuvo sentado a oscuras delante del tablero calculando hasta que halló la variante satisfactoria, cuando regresó la luz ganó la partida. Mi meta entonces se convirtió en poder incluirme en la lista internacional del Elo. Para los jugadores UR o sea Un rating como yo era muy difícil. Había un solo torneo al año para los jugadores sociales. El camino era clasificar en el campeonato municipal de Camagüey para jugar la Semifinal Provincial y clasificar a su vez para la Final Provincial que sí se reportaba para el ranking de la FIDE. Este camino es denominado por mis colegas como la ¨perrera¨ porque todos se fajan como perros a ver quienes ocupaban las únicas dos plazas puestas en disputa. Aquello parecía imposible de lograr pero yo lo intentaba año tras año sin dejar de trabajar como abogado. En ese largo camino me detengo en un torneo extra que jugué creo en 1997. Se trataba de los Juegos de los Trabajadores auspiciados por la Central de Trabajadores de Cuba, CTC. En el ajedrez competían trabajadores que no tuvieran ELO ni fueran profesionales del ajedrez, es decir maestros que trabajaran para el Instituto Nacional de Educación Física y Recreación, INDER. Se jugaba un torneo provincial y el clasificado jugaba el torneo nacional de los trabajadores en La Habana generalmente o en la sede que se dispusiera. El torneo se había dejado de realizar por problemas económicos y el último campeón había sido precisamente Pepe Labrada, mi ¨bestia negra¨, el jugador que me había ganado en el año 1983 y en 1984 me había ganado la partida decisiva para hacerme experto provincial y clasificar a la final provincial, dándome jaque mate seco en el tablero y provocando que abandonara mi propósito de estudiar la licenciatura en deportes en la Universidad del Deporte para hacerme jugador profesional de ajedrez. El día que se realizó el congresillo técnico previo al inicio de la competencia, Labradita no se apareció por la Academia y vi que estaban a mi alcance los jugadores presentes y eso me llenó de esperanzas para ganar el torneo. Al día siguiente minutos antes de comenzar la primera ronda de partidas se apareció Labradita que ciertamente era un trabajador pues ejercía su profesión de ingeniero civil. Me dio un vuelco en el estómago cuando lo vi entrar y pensé ¨manda p… ahora si se jodió esto¨. Efectivamente Labradita con mucho respeto, pues siempre ha sido un caballero, explicó que no se había enterado a tiempo de la convocatoria, pero como era el campeón vigente les solicitaba respetuosamente a los jugadores que lo incluyeran en la competencia, ya que no había comenzado la primera ronda. Allí mismo salté y expuse razones legales y técnicas acerca de que ya se había realizado el Congresillo y el pareo del torneo y que por un jugador no se podía anular todo el trabajo hecho porque eso sentaba un mal precedente. Bla, bla, bla, en realidad le tenía miedo y logré que no lo aceptaran en el torneo. Le pido humildemente perdón a Labradita, porque no fui un caballero en el tablero y le impedí competir y defender su título. Bueno los demás jugadores me apoyaron pero yo fui el líder. Al final gané el torneo y me proclamé campeón de los trabajadores de Camagüey pero los juegos nacionales no se efectuaron por falta de recursos y a mí me quedó el mal sabor interior de que no era el verdadero campeón porque no había enfrentado a mi ¨bestia negra¨. Para mí yo nunca sería un verdadero campeón hasta que confrontara a Labradita y lo venciera. Ahora salto en el tiempo hasta el año 2002, cuando se convocó en Camagüey el torneo especial clasificatorio Rosendo Romero in memoriam. El torneo constaba de dos fases, una abierta y clasificatoria y una final cerrada con los ajedrecistas clasificados de la primera fase y el ganador recibiría como premio la inclusión en un torneo de los que se reportaban para la FIDE, o sea la oportunidad de tener ELO internacional. Ya yo me había casado pero todavía no había nacido mi hija mayor que nacería al año siguiente, por lo que disponía de cierto tiempo para dedicarlo a jugar ajedrez. Clasifiqué a duras penas para la fase final, por los pelos como se dice, sobre todo por mis problemas de ansiedad y defectos técnicos que me originaban muchos empates aún en posiciones ventajosas. Pero en la final calenté los motores aumenté mi concentración y jugué buenas partidas al punto que llegué a la partida final con posibilidades de ganar el torneo tan sólo con entablar y adivinen con quién me tocó en la última ronda, pues nada menos que con el Dr. Pedro Bernabé Moreno, mi enconado rival en el campeonato provincial 15-16 y medallista de bronce en el primer tablero de los juegos nacionales escolares de Guantánamo 1982. Antes de comenzar a jugar le pedí tablas al Berna, pero este que siempre ha sido un caballero en toda la extensión de la palabra, me explicó que apreciaba nuestra amistad, pero tenía que jugar a ganar para no perjudicar a George Díaz e Iván Arzuaga, los otros jugadores implicados en probables desempates. Como ya imaginarán se me disparó toda la ansiedad y yo creo que hasta la presión arterial porque jugué toda la partida con tremendo dolor de cabeza. La partida fue una asquerosidad desde el punto de vista técnico, jugué a cambiarle todas las piezas al Berna y llegamos a un final de damas y peones y yo perseguí con mi dama a la de Berna por todo el tablero, para cambiarla y concretar el empate. El Berna estaba muy presionado con George Díaz sentado frente al tablero, no podía hacer otra cosa que rehusar el cambio de dama y seguir jugando a ver qué pasaba. Finalmente en apuro de tiempo el Berna se equivocó y gané la partida. No lo podía creer había vencido la partida decisiva y ya podía tener ELO internacional. Sin embargo para desilusión mía nuevamente se incumplieron las promesas de los organizadores y nunca se me invitó a jugar un torneo con ELO. Digo todo esto porque a muchos jugadores con el tiempo se les invitó a jugar torneos con ELO, fueron como se dice por la canalita y lo obtuvieron fácil. En mi caso nunca fue así. Nunca nadie me regaló nada y lo que obtuve fue por mi propio esfuerzo en la perrera. La lucha por el ELO se prolongó por muchos años más. De este torneo reproduzco para mis amigos dos partidas. En ese tiempo estaba estudiando en los libros de Roberto Grau, la entrega posicional de la calidad. Para los que no saben de ajedrez, se trata de entregar la torre a cambio del alfil para mejorar la posición u obtener la iniciativa. La primera fue contra el EP Iván Arzuaga y la segunda fue contra Ladislao Rodríguez Turiño, Pirito, quien con el tiempo llegó a Maestro Fide, Campeón Nacional Universitario en el 2011 y hoy por hoy es uno de los mejores jugadores de Camagüey, actual subcampeón provincial y entrenador de grandes resultados. Saludos y bendiciones para mis amigos Ivancito y Pirito. Aquí van las partidas. Camagüey 3 de junio de 2002. Blancas. Iván Arzuaga. Negras. Clemente Morgado. 1-e4, c5 2-Cc3, d6 3-f4, Cf6 4-Cf3, g6 5-Ab5+, Ad7 6-AxA, DxA 7- 0-0, Ag7 8-d3, 0-0 9-Rh1 Cc6 10-Ce2, e5 11- c3, b5 12-b3 Ta-e8 13-Cg3, d5 14-fxe, Cxe 15-CxC, TxC 16-d4, cxd 17-cxd, Txe 18-CxT, CxC 19-Af4, De7 20-Tc1, Dh4 21-Rg7, g5 22-Ae5, f6 23-Ac7, g4 24-Tf5, Ah6 25-De1, g3 26-hxg, Dg4 27-Txd, AxT 28-DxA, Cxg 29-De3, Dd1+ Rinden las blancas. Camagüey 5 de junio de 2002. Blancas. Ladislao Rodríguez Turiño. Negras. Clemente Morgado Machado. 1- e4, c5 2-Cf3, d6 3-d4, cxd 4-Cxd, Cf6 5-Cc3, g6 6-Ae3, Ag7 7-f3, Cc6 8-Dd2, 0-0 9-Ac4, Ad7 10-h4, Tc8 11-Ab3, Ce5 12- 0-0-0, Da5 13-h5, Cxh 14-g4, Cf6 15-Ah6, TxC 16-AxA, Txc+ 17-DxT, RxA 18-Dh2, h5 19-gxh, Cxh 20-Tc-g1, Th8 21-Rb1, Cc6 22-CxC, AxC 23-Dh4, De5 24-a3, Df6 25-DxD+, RxD 26-Rc2, Tc8 27-Rd2, e6 28-Tc1, Td8 29-Re3, Re5 30-Th-d1, Cf4 31-Tc5+, d5 32- Tg1, f6 33-Th1, Td6 34-Th8, b6 35-Tc1, dxe Rinden las blancas. En el 2003 nace mi hija y me traslado a vivir por razones familiares a La Habana en el año 2004. De ese año quiero comentar que en el verano participé como simultaneista representando a Camagüey, aunque vivía en La Habana, en la simultánea gigante de Santa Clara, con poco más de 11 000 tableros, que en ese momento fue record mundial guinnes. La simultánea se hizo coincidir con la olimpiada del deporte cubano y con la visita del ex -campeón mundial ruso Anatoli Karpov a quien conocí y saludé. Karpov realizó la jugada inicial pero luego se retiró y no terminó las partidas aunque la prensa dijera otra cosa pero yo estaba allí y lo vi retirarse. Los maestros simultaneistas nos alojamos en la Escuela de Instructores de Arte de reciente inauguración por lo que gozamos de albergues con relativa comodidad, así como la comida estaba buena. Fue una verdadera fiesta del ajedrez, un reencuentro con viejas amistades y como es de suponer nos pasamos todo el tiempo jugando al ajedrez unos con otros en los albergues. Recuerdo que por Camagüey viajaron maestros que ya no están en el país como Carlos Mena, el Galáctico y César Abraham Montero entre otros. La pasamos muy bien y nos divertimos mucho. Aunque yo preferí quedarme en el albergue jugando ajedrez, los muchachos más jóvenes asistieron a las actividades bailables recreativas que se realizaron con las alumnas internas del plantel. A los maestros de Camagüey se nos asignaron 500 tableros y las reglas de la simultánea eran las siguientes, los participantes en el evento o simultaneados que ganaran sus partidas, se llevaba para su casa el juego y el tablero. Pero si ganábamos o entablábamos los maestros, nos llevábamos para la Comisión Provincial de Ajedrez de Camagüey los juegos y tableros. El entonces Comisionado Provincial, el Chino Antonio Pereira, nos reunió y nos pidió que ganáramos todas las partidas y no aceptáramos tablas. Así lo acordamos y el resultado fue fantástico para Camagüey, 498 victorias y 2 derrotas sin una sola tabla. Yo le llamo la carga de los 500 y estoy orgulloso de haber sido parte de la misma. Las partidas se efectuaron en la Plaza Memorial Ernesto Che Guevara. A mí me asignaron 10 tableros en los cuales vencí rápidamente a mis rivales y pasé a ayudar a un activista de Nuevitas, no me acuerdo el nombre, creo que ya murió, que lo llevaron como estímulo, pero no era práctico en la simultánea, jugaba muy despacio y se complicaba en las posiciones. Yo le dije al activista que se sentara a descansar que yo seguía por él y así lo hice pero verdad que me dejó varias partidas muy enredadas por no decir perdidas. Así estuve jugando un rato hasta que providencialmente llegó mi amigo Pirito y se hizo carga de cinco partidas y me dejó cinco a mí, hasta que finalmente las ganamos todas. En resumen gané 10 partidas oficiales según firmé la planilla y cinco más como ayuda voluntaria. Total 15 tableros. Pirito era muy bueno en esa modalidad, luego de ganar rápidamente sus diez partidas me ayudó a mí con cinco y terminó y se fue a ayudar a una muchachita, no sé cuantas partidas ganó Pirito esa noche pero fueron muchas. Quiero comentar que antes de comenzar las partidas se nos acercaron algunos jugadores a hablar para que los dejáramos ganar, unos lo pedían de favor y recuerdo otro que sacó un carnet de la seguridad del estado y quería imponerse, yo no entré en discusión lo mandé a ver al Chino que era el comisionado y me lo quité de encima. Pero aseguro que las dos partidas que se perdieron fueron jugadas en el tablero, una la perdió Alexey de Quesada contra un buen jugador que luego nos enteramos que había sido alumno de la EIDE y la otra partida la perdió Ileanet Calderón que cuando eso todavía no tenía mucha fuerza de juego. En cuanto a nuestros rivales eran fundamentalmente traídos del municipio Camajuaní, aunque completaron con jugadores de Santa Clara. Por varios años fue la simultánea gigante record mundial hasta que fue superada por una creo que en México. Ojalá Cuba recupere este record mundial nuevamente y que yo pueda participar también. Quiero destacar que los santaclareños fueron muy organizados y la seguridad fue tan estricta que no me dejaron pasar un libro de Karpov que yo traía para que me lo firmara su autor el ex –campeón mundial. Por allí me queda una foto de recuerdo que me tiró mi amigo Armando Vicedo que tengo que escanear y subir a las redes algún día. Ya viviendo en La Habana, en La Víbora, municipio 10 de octubre, averigüé donde se jugaba ajedrez y me recomendaron la
Academia Carlos Manuel de Céspedes en Dolores y Calzada de 10 de Octubre. Allí me recibió muy amable el profesor Alberto Mardomingo con quien hice una buena amistad. Me invitó a jugar varios torneos lo que hice con buenos resultados. A diferencia de Camagüey donde los torneos se jugaban en una semana, los torneos en La Habana duraban mucho, alrededor de un mes porque no se jugaba todos los días, sino se descansaba mucho. De esa etapa recuerdo que jugué ¨la perrera¨ es decir el campeonato municipal de 10 de octubre, donde gané varias partidas y estuve a punto de clasificar pero la partida decisiva la perdí con un jugador de apellido Puig que jugó brillantemente y no me dio opción ninguna de victoria. En esa etapa trabajé en el Bufete Colectivo Ignacio Agramonte del municipio Cerro, hasta que por razones familiares regreso a vivir en Camagüey y me incorporo a jugar ajedrez nuevamente. En esta etapa camagüeyana sin dejar el bufete colectivo me incorporo como profesor a la llamada municipalización de la universidad en el municipio Jimaguayú, esto consistió en que se crearon planteles universitarios en todos los municipios del país, entonces 169 y yo trabajé como profesor de derecho en Jimaguayú. Me incorporé al ajedrez del municipio Jimaguayú a petición del profesor Wilmer y fui campeón de Jimaguayú durante los años 2010, 2011, y 2012 representando a Jimaguayú en distintos eventos como semifinales provinciales y el campeonato provincial por equipos ¨Tras las huellas del Che¨ donde por primera vez jugué como primer tablero. Me fue muy bien en ese evento y por única vez en la historia el municipio Jimaguayú quedo por municipios en segundo lugar detrás del municipio Camagüey. A comienzos del año 2013 mi esposa queda embarazada de mi hijo varón y nos trasladamos a residir nuevamente a La Habana.

Continuará.

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Sobre Enrique Ferreiro García 803 artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

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