Recuerdos Ajedrecísticos, Parte V

Nestor Velez

Sobre Néstor Vélez Betancourt.

Ver Partes I, II, III, y IV.

Por Clemente Morgado Machado

Sobre las peleas o broncas de adolescente, no sólo eran en el ajedrez, sino en la secundaria Mártires de Camagüey, donde se había convertido en un deporte, yo las evitaba siempre que podía, pero a veces me acorralaban los compañeros y tenía que fajarme para no quedar como ¨pendejo¨ o cobarde, luego que te fajabas te dejaban tranquilo por un tiempo hasta que se acordaran de ti nuevamente. Así eran las reglas del juego. Por ejemplo, recuerdo que la última bronca fue con Humbertico Allué, un buen compañero, que ya partió para los Estados Unidos hace muchos años. Me forzaron a fajarme con Allué y yo haciendo el paripé o simulación pero en realidad no quería darle y en una de los intercambios me soltó un piñazo por un ojo, creo el izquierdo, que lo vi todo plateado, me enojé mucho, aquí se dice ¨encabroné¨ y le fui para arriba con todo y lo enganché con un piñazo por la boca que se la partí y empezó a sangrar, por suerte los ¨árbitros¨ pararon la pelea porque aquello se estaba poniendo feo de verdad y no sé adónde íbamos a parar.

Continuando con el ajedrez en la etapa de secundaria, del 1979 a 1982, les explico que, en el mes de julio de 1982, terminado el 9no grado, nos concentramos en la Academia para hacer un campeonato provincial, seleccionar y entrenar el equipo para representar a la provincia de Camagüey en los Juegos Nacionales Escolares de Ajedrez en Guantánamo. Mis rivales de más fuerza eran Pedro Montero y un ajedrecista de Nuevitas, llamado en aquel entonces Bernabé Moreno, ahora se llama Pedro Moreno porque tiene dos nombres, pero en aquel entonces le decíamos el Berna. Comenzó el torneo provincial y fui venciendo a mis contrincantes sin dificultad alguna, incluso a Pedrito que jugaba bien, pero conocía sus líneas de aperturas y debilidades. El rival más difícil sin duda fue el Berna, que era muy estudioso, sobre todo de la teoría de las aperturas, su repertorio era mucho más amplio y profundo que el mío. A mí el profesor Rondón me enseñó solamente la apertura italiana con blancas, sobre todo el ataque Fegatello y con negras, la Caro-Kan, variante Capablanca, alguna vez vimos la defensa francesa y contra el peón dama la defensa ortodoxa. Yo sabía que Berna se había preparado bien contra esas líneas y tenía que sorprenderlo con algo que no esperara, para tener algunas posibilidades de éxito en el juego táctico. Llegamos invictos a la ronda final y me tocaron las piezas negras contra Berna. Ya yo estaba jugando por mi cuenta la defensa siciliana variante dragón y observé que el Berna en partidas de blitz evitaba las complicaciones del ataque yugoeslavo y sencillamente se enrocaba corto manteniendo buena posición. Yo no sabía que jugarle, pero ese día por la mañana el profesor José Pérez me comentó una variante contra el enroque corto de las blancas a partir del movimiento Db6 y que se generaban muchas complicaciones tácticas. Aunque en mi opinión esta línea es dudosa no se me ocurrió otra cosa mejor y la jugué confiando en que sorprendería al Berna. Efectivamente cuando vio esa variante que no se jugaba en Camagüey en aquel momento, se tragó el reloj y la expresión le cambió, había ganado el duelo psicológico de la apertura. En la partida el Berna jugó muy conservador ante una variante desconocida para él y le dio un tratamiento inadecuado a la posición y finalmente gané la partida. Fue un momento de realización muy grande, por segunda vez cerraba un ciclo de aprendizaje en el ajedrez donde llegaba a ser el primero entre mis iguales, era Campeón Provincial de Ajedrez Categoría 15-16. Todavía hoy recuerdo con mucho orgullo ese momento porque me costó mucho esfuerzo y dedicación lograrlo. Entonces pasamos a ser preparados en aquellas vacaciones por otros profesores de mayor nivel como EN Pablo Guerra Navarro y MI Néstor Vélez que era el profesor de la Escuela Vocacional en aquel entonces y lo conocíamos por Chacho ó Veliz con i que era como pronunciábamos su apellido.

Néstor Tomás Vélez Betancourt, nació en La Habana el 5 de mayo de 1956 y su vida se desarrolló entre La Habana donde nació y Camagüey donde vivía su familia paterna, incluso Néstor ganó el campeonato nacional juvenil en 1972, celebrado en Puerto Padre, jugando por La Habana, pero con el apellido O’Farril, que luego sustituyó por el de su padre el Dr. Vélez. En Camagüey residió en Hermanos Agüero, entre Lugareño y San Antonio. Chacho fue considerado el primer multicampeón cubano de ajedrez porque ganó todas las competencias nacionales posibles, campeón juvenil como ya dijimos, campeón de las Fuerza Armadas que tenía un fuerte torneo y en el año 1980 fue Campeón Nacional en Holguín y Campeón del Torneo Nacional Abierto Radio Rebelde en La Habana, que era aún más difícil que el Nacional cerrado. En el año 1982 Chacho recibió su título de Maestro Internacional y ese año según afirmó el profesor Jesús González Bayolo en la revista Listos para Vencer, Vélez era el mejor jugador negro del mundo. Comparto el criterio que Chacho debe ser incluido en la cronología de campeones nacionales camagüeyanos, porque lo gano residiendo y jugando por Camagüey, donde vivió por varios años hasta que regresó a La Habana, además que aportó mucho a la formación de nuevas generaciones de ajedrecistas agramontinos. Luego de su retorno a La Habana, Chacho trabajó muchos años como profesor del Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez ISLA, hasta que partió como colaborador a impartir docencia del ajedrez en Surinam. Actualmente me han dicho que está en Brasil, pero no he podido corroborar este dato ya que perdí todo contacto con Chacho. Lo recuerdo como un buen profesor, muy preocupado por el aprendizaje de sus alumnos, me enseñó mucho, me cambió todo el repertorio para la competencia, jugaba mucho con todos sus alumnos. Como jugador planteaba esquemas de aperturas posicionales, le gustaba la apertura inglesa, los fianchetos y luego en el medio juego se transformaba su juego aparentemente tranquilo de la apertura y buscaba la iniciativa a toda costa con un fino olfato táctico. Creo que Chacho por su talento pudo llegar más lejos pero no era en realidad un consagrado al ajedrez. Era fiestero y con mucho éxito entre las mujeres. Lo recuerdo como un negrón grande, de brazos muy largos y una nariz muy chata, pero de mucho carisma y con las mujeres era encantador, las envolvía con su muela y muy buen bailador además de gustarle el traguito socialmente. Soy de la opinión que si hubiera tenido una vida más estable y totalmente enfocado en el ajedrez podía haber llegado a Gran Maestro porque fuerza de juego tenía para ello. Recuerdo una anécdota que me sucedió con Chacho. La primera ronda de partidas que se jugó en el torneo nacional escolar de Guantánamo, la gané rápidamente, como en media hora de juego, frente a un jugador de Cienfuegos, fui el primero en terminar en el equipo y cuando Chacho me vio levantarme y salir, asumió que había perdido, parece que no confiaba en mí y vino hacia mí a regañarme fuertemente y decirme cosas, yo quería interrumpirle para explicarle que había ganado, pero él no me dejaba hablar hasta que le grité – Coño Chacho, que gané. Entonces se dio cuenta de su error y me abrazó.

Voy a terminar el tema de Chacho y contar la competencia de Guantánamo. Llegué muy frustrado porque a pesar de haber ganado el campeonato provincial invicto, los entrenadores decidieron que debía jugar en el tercer tablero y no en el primero como yo quería. Al Berna lo pusieron de primero y a Pedrito de segundo, quizás recordando que yo siempre jugaba en el tercer tablero. No sé exactamente que pensar hoy en día, quizás estuvieron acertados los entrenadores en poner de primer tablero al Berna, que jugó un gran torneo, incluso se batió de tú por tú con Walter Arencibia, el científico, posteriormente Campeón Mundial Juvenil y Gran Maestro de excelentes resultados. Pero sí, se equivocaron con Pedrito en el segundo tablero, que tuvo un torneo desastroso, yo por mi parte en el tercer tablero hice 4.5 puntos de 10 posibles, que no estaba mal para ser mi primer torneo nacional. Les cuento otras anécdotas de esa competencia. Un día estaba en el comedor cuando llegó por detrás una chiquita y me empujó y me golpeó gritándome- Ramiro, Ramiro. Luego se dio cuenta del error y se disculpó muy apenada, se llamaba Ana Victoria Gómez Marino, ajedrecista de Manzanillo que con el tiempo vino a residir en Camagüey y tuvimos gran amistad. Ahora creo que es doctora del Policlínico de Cascorro donde reside. Ese tema de los parecidos siempre me ha traído problemas. En la secundaria tenía un compañero, ajedrecista amigo mío, llamado Virgilio Moreno, que siempre nos confundían maestros y compañeros. Bueno Virgilio estaba en Guantánamo y yo me busqué una noviecita en el Reparto Caribe, creo se llamaba Mercedes, entonces Mercy me fue a recoger un día al final de la ronda y por equivocación los compañeros le avisaron a Virgilio que había perdido la partida y estaba muy enfadado, entonces mi sosías respondió – Diganle que se vaya a casa del carajo que no quiero saber nada de nadie. Parece que le dieron de verdad el recado porque desapareció y por más que quise buscarla en el Reparto Caribe nunca más la vi. También les cuento que todas las mañanas alguien me echaba pasta de dientes en los espejuelos y nunca supe quien fue hasta treinta y pico de años después, cuando Nelson Melanio Mojena León, actual hermano Caballero de la Luz al igual que Virgilio, me confesó que era él quien se levantaba tempranito todas las mañanas a llenarme de pasta los espejuelos. Bueno ya se habrán dado cuenta que eran tronco de jodedores. El equipo estaba compuesto por el Berna en el primer tablero como ya dije, Pedro Montero segundo, yo tercero y el floridano Raudel Luaces, ¨mango maraña¨ en el cuarto tablero, las hembritas eran Lissette Angulo y María Isabel Varona que jugaron espectacularmente bien. Las hembras hacían los puntos y los varones aguantábamos y así fuimos avanzando hasta casi coger medallas, pues ganó Holguín que tenía un verdadero trabuco liderado por Walter Arencibia el científico en 15-16 y Paneque en el 13-14. Un día en la competencia se fajaron Maraña y Virgilio, que se dieron una entrada a trompadas en el albergue, entre dos literas, que fue lo más grande de la vida. Sinceramente con esos problemas de disciplina no se podía aspirar a medallas, yo creo que hicimos bastante. En cuanto a mis resultados individuales pudieron ser mejores porque empecé ganando a todo tren pero después me desinflé por el camino, en esto influyeron muchas circunstancias, en primer lugar las condiciones de alojamientos eran infernales, en una EIDE cercana a Caimanera, a la base naval de USA, incluso por las noches se veían las luces de la frontera y se veía la televisión y se oía la radio de la base perfectamente mucho mejor que la televisión cubana. La comida era horrible y poca y los albergues no tenían persianas y pasé el frío más grande de mi vida. Luego nos llevaron a la escuela vocacional José Maceo con mejores condiciones de vida, pero entonces comencé a salir con mis compañeros a los repartos de Guantánamo a buscar novia, pues no conocía todavía en aquella época los misterios del amor. Bueno mis amigos me daban chucho y me decían que si no había mirado hacia atrás cuando nací, no conocía nada de nada. Aquellas salidas eran una riquera porque en Guantánamo existían ciertos prejuicios raciales que dificultaban las mixturas de razas, las pocas muchachitas blanquitas que habían, no querían salir con negritos y al llegar blanquitos de afuera, éramos codiciados. Con todo esto les digo que perdimos el interés por los resultados competitivos y sólo nos interesaba terminar las partidas rápidamente para pasear por el parque Martí donde se efectuaba el evento, en un salón aledaño. Fue mi primera salida al mundo exterior completamente lejos de mis padres y de allí nacieron perdurables amistades.

Continuará.

Fuentes:

Ver además:

Sobre Enrique Ferreiro García 803 artículos
Tiene más de 30 años de experiencia en el Ajedrez por Correspondencia, donde además de jugador, ha fungido como árbitro y directivo. Es Presidente de la Delegación Provincial de Ajedrez Postal en la provincia Las Tunas, Cuba. Ostenta los títulos de Experto Provincial de Ajedrez en Vivo y Maestro Nacional Senior, máximo título que confiere la Federación Cubana de Ajedrez Postal (FECAP). Se proclamó decimocuarto Campeón Cubano de Ajedrez Postal en 2005. Artículos, comentarios y partidas suyas han aparecido en el prestigioso Informador Yugoslavo de Ajedrez y en otras publicaciones como el Correspondence Chess Review ucraniano y Telejaque, órgano oficial de la FECAP. Se dedica a la investigación histórica del ajedrez y tiene varios libros inéditos sobre el tema. Aparece en un artículo de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured en el sitio: http://www.ecured.cu/index.php/Enrique_Ferreiro

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