Sobre Ana Luisa Carvajal.
Ahora
toca el turno en estos recuerdos de escribir sobre la Maestra Internacional Ana
Luisa Carbajal Gamoneda, quien nació en Camagüey el 9 de marzo de 1962. Adquirió
su título de Maestra Internacional Femenina en 1978, al quedar en segundo lugar
en el Torneo Zonal de la FIDE. Quedó subcampeona de Cuba en el año 1979
escoltando a la Santaclareña Asela de Armas. En ese propio año jugó el Torneo
Interzonal de Río de Janeiro donde quedó en el lugar 17. Por estos relevantes
resultados más otros éxitos en otras competencias en Cuba, podemos afirmar sin
lugar a dudas que ha sido la ajedrecista más destacada de Camagüey en toda la
historia. La vida activa de Anita en el juego ciencia fue brillante pero muy
breve. Se retiró pronto de las competencias de alto nivel y luego abandonó el
país definitivamente rumbo a México y luego a Mami. Incluso conversando un día
conmigo me confesó que no quería saber nada del ajedrez y que lamentaba haber
dedicado su juventud al mismo. No sé si fue un mal momento de la subcampeona o
lo dijo seriamente, lo cierto es que dejó el ajedrez para siempre.
Mis recuerdos sobre Anita son maravillosos. La conocí en el año 1979 en su plena gloria, porque se hablaba mucho de ella en periódicos y la radio de Camagüey. Incluso recuerdo haberla visto todavía con el uniforme del Instituto Preuniversitario Álvaro Morell donde estudiaba ella. Confieso a mis amigos que vivía enamorado de Anita con un amor platónico totalmente irrealizable. Ella era muy bonita y dulce, se sentaba con los muchachos de la academia a enseñarnos y a jugar con nosotros. Particularmente recuerdo el perfume embriagador que usaba, que no sé cual era, pero nunca olfateé esa exquisita esencia a más nadie. Algún día resolveré el misterio del nombre del perfume, yo por pena nunca se lo pregunté. La única foto que encontré de ella en internet era de niña y no de la bella joven en que se convirtió. Así recuerdo por ejemplo que, al principio de conocerla, si se me paraba detrás del tablero o apoyaba su brazo en mi espalda como acostumbraba a hacer cuando me explicaba alguna variante, ya me desconcentraba totalmente y perdía todas las partidas. Luego me fui acostumbrando e incluso jugué mucho con ella y llegué a ganarle unas cuantas partidas tanto del blitz como partidas informales, en torneos no recuerdo haber jugado contra Anita. Con los años mi enamoramiento infantil fue pasando y me desencanté del todo cuando empezó a fumar mucho; aquello me cayó muy mal pues no soporto el humo del cigarro. Anita ganó y perdió con los mejores jugadores de Camagüey y de continuar seriamente en el ajedrez podría haber llegado más lejos, pero eso sólo son especulaciones.
Quiero
dedicar también unas líneas a camagüeyanos que fueron por el mundo jugando
ajedrez y obtuvieron resultados destacados. El brother
Joaquín Estrada Montalván me facilitó datos de su primo Néstor Sosa Montalván al
que no conocí, quien salió de Cuba a los 9 años de edad y fue Maestro Nacional
de Panamá, ganando el campeonato nacional de ese país en tres ocasiones, 1983,
1884 y 2002, además de representar a Panamá en dos Olimpiadas Mundiales de
Ajedrez, 1994 en Moscú y 2002 en Bled, Eslovenia. Es
probable que haya otros camagüeyanos campeones de otros países y yo no lo sepa,
por ejemplo, mi amiga María Isabel Varona es miembro del equipo olímpico de
Guyana desde hace varios años, el Maestro Internacional Lázaro Bueno está
trabajando en Aruba, una isla del Caribe, donde sin dudas es el mejor jugador,
el Maestro Fide Guillermo Queipo estuvo varios años en Eritrea, África, donde
casi no se jugaba al ajedrez y así sucesivamente. Espero el aporte de mis amigos
del face sobre este punto.
Continuando
con mis recuerdos ajedrecísticos, sigo narrando mi etapa de estudiante de
secundaria, del año 1979 a junio de 1982. Comencé a competir oficialmente en la
categoría escolar 13-14 con muy buenos resultados. Jugué en varias competencias
por equipos representando al municipio Camagüey, siempre en el tercer tablero
ganando casi todas las partidas que jugué, sólo hice unas tablas con un jugador
de Nuevitas llamado Medardo López, luego estudió medicina, pero con esas tablas
ganó Camagüey el campeonato provincial por lo que fue un empate con sabor a
victoria. También jugué un tope con el equipo escolar de La Habana, jugué dos
partidas en el mismo día con un morenito que no recuerdo el nombre, la primera
la perdí, pero en la segunda saqué igualmente tablas para ganar el tope.
Recuerdo que terminando la partida el entrenador de La Habana, Rogelio Ortega
vino como rayo a recriminar a su alumno, que tuvo variantes ganadoras y las pasó
por alto. Ortega era muy temperamental y me parece que se le pasó la mano en
regañar a su alumno, aunque la verdad era una práctica muy común en la época.
Ese día conocí al Árbitro Internacional Carlos A. Palacio, un destacado profesor
y bellísima persona.
En general jugué muy bien esa etapa, sin mucha presión
salvo los llamados ¨agitones¨ que paso a explicar para mis amigos del face en el extranjero. El ¨agitón¨
se le dice en Cuba a la intimidación que se le hace a una persona para lograr
cualquier propósito. Por ejemplo, en competencias individuales en varias
oportunidades mis rivales de turno me quisieron agitar, es decir me llamaban y
me decían claramente que si les ganaba me caerían a golpes. Yo nunca hice caso
de las amenazas que generalmente eran sólo para intimidar o desconcentrar pero
que no se cumplían. No obstante, algunas si se cumplieron y paso a relatar
ejemplos. Por allá por el año 1980 ó 1981 no recuerdo bien, jugué un campeonato
provincial escolar en la Escuela de Iniciación Deportiva, EIDE de Camagüey. Mi
contrincante era Antonio Torrellas, alumno de la EIDE
y buen jugador de mi categoría, aunque mayor que yo en edad. Tony me llamó y me
agitó porque necesitaba ganar esa partida, ya que tenía mucha presión por
resultados de su entrenador Labrada (El Cangrejo). A mi me disgustó mucho el agitón y
me esforcé mucho por ganarla porque nunca cedí a intimidaciones. Quizás en
circunstancias normales el hubiera ganado porque creo jugaba mejor que yo. Bueno
sin más rodeo les cuento que gané la partida y saliendo del salón de juego me
fue para arriba y me cayó a golpes, yo me defendí hasta que nos separaron. No
sufrí daños físicos sino psicológicos porque no podía entender que alguien
quisiera ganarme a golpes y no estudiando y esforzándose, comprendí que la vida
era dura y que las personas son como son y no como debieran ser. En fin, empecé
a madurar y conocer la vida con todas sus sorpresas. A Tony lo sacaron de la
EIDE, no sé si por la indisciplina o bajos resultados o ambas causas y abandonó
el ajedrez. Nunca más lo vi hasta que el año pasado 2018, como 38 años después
del incidente. Me encontraba en un telepunto de Etecsa en Camagüey, cuando me llamó una persona que me
saludó y me preguntó si lo recordaba, yo la verdad no lo reconocí, se presentó
como Antonio Torrellas y tuvimos una cordial
conversación sobre nuestras vidas. Aunque no se habló de aquel incidente que
marcó nuestras vidas, de la forma agradable en que compartimos, yo interpreté
que entre nosotros no quedaba ningún rencor o cuenta pendiente. Fue bonito final
de aquella situación. Pero que no se equivoquen mis amigos, no siempre fui
víctima de estas situaciones de abuso o violencia, a veces fui desgraciadamente
el victimario. Por ejemplo, en una competencia en Nuevitas, creo que en la
escuela de remos o algo así se llamaba, les cuento lo que pasó. Llevábamos una
semana albergados y notamos que un muchacho del equipo tenía cierto complejo y
se bañaba al amanecer o tarde en la noche, pero no compartía las duchas con el
resto del equipo. Un día le cazamos la pelea y lo sorprendimos desnudo en la
ducha y se aclaró el misterio, el compañero aún no había desarrollado sus
genitales y era lampiño y poco dotado por la naturaleza, bueno teníamos 13 ó 14,
ninguno estábamos bien dotados todavía, pero él estaba peor. Entonces sucedió
una verdadera crueldad, que ahora se llama buling. Uno
de los muchachos dijo – Ah pero lo que tiene es una papayita, parece un mantecadito y entonces comenzamos a corearle cantando –
Papayita y mantecadito, papayita y mantecadito. La cosa se puso peor porque uno de los miembros
del equipo, ahora no recuerdo si fue Pedro Montero o Carmelo, tomó una escoba y
empezó a pinchar con el cabo de la escoba a nuestro compañero como buscándole el
fondillo con la escoba, aunque el muchacho se defendió bien totalmente desnudo y
la cosa no pasó del susto. Luego siguió toda la competencia el corito y el
muchacho la pasó muy mal para bañarse, de hecho yo creo que no se bañó más por
miedo a ser humillado. Yo lamento mucho todo lo sucedido y te digo, porque sé
que me estás leyendo, que eso estuvo muy mal de nuestra parte y yo en lo
personal debí haberme portado como un hombrecito, haber tomado una escoba y
ponerme del lado del más débil, hubiéramos sido dos para aguantar escobazos. TE
PIDO PERDÓN MI AMIGO y agradezco a Dios que hayas superado todo aquello y que
hoy seas un hombre de bien, cabeza de una bella familia y un buen amigo.
Continuará.
Fuentes:
Ver además:
- http://ferreiro01.cubava.cu/category/historia-del-ajedrez/
- http://ferreiro01.cubava.cu/tag/clemente-morgado/
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Tuve la posibilidad de conocer personalmente a Ana Luisa Carvajal, en el tiempo en que vivió en Cienfuegos, mientras fue esposa de un ex compañero de trabajo mio. Para mi es una de las más deslucidas Maestras Internacionales de nuestro ajedrez, que, por obra y gracia de la casualidad, supo aprovechar la oportunidad de obtener su título internacional en el primer chance que se le presentó. Su historia deportiva es tan escasa y tan carente de buenos resultados, que es muy difícil hacer una relatoría. Hasta ella misma se dio cuenta que en el ajedrez no tenía nada que buscar.