El ajedrez en Ciego de Ávila, una historia para ser contada

Revista AVIDREZ No 1 del 2017

Artículo: Todo tiene un comienzo…

Autores: MF Adalberto Gómez Segura.

MSc. Daysi Cruz Lemus.

En el desarrollo del ajedrez en Ciego de Ávila, una figura importante fue la de Tomás Jiménez, hábil joyero de origen espirituano, nacido en la villa de Trinidad. Se trasladó con su familia al territorio avileño alrededor del año 1917, procedente de La Habana.

Tomás, ya consagrado joyero, ubica su taller en un local de la céntrica calle de Independencia e instala su domicilio en la calle 3 del reparto Vista Alegre, y allí, en su residencia, comienza a fomentar la práctica de este deporte.

Tomás Jiménez (1890-1967)

Tomás Jiménez (1890-1967)

En su casa realizó diversos torneos y abrió una sala de ajedrez por la cual desfilaron todos los ajedrecistas locales y muchas figuras del ámbito nacional, lo cual fue un factor decisivo en la formación ajedrecística de su hijo Eleazar Jiménez, nacido en Ciego de Ávila en 1928, y se convirtió al triunfo de la revolución en el ajedrecista más notable del país, uno de los abanderados del ajedrez revolucionario.

Precisamente en el año 1928 y por iniciativa de Tomás se funda el primer club de ajedrez de Ciego de Ávila que recibió el nombre de “Club Caissa”, el cual radicaba en el primer piso de un edificio que existió frente al parque Martí, y su Presidente fue Jesús López Santo (Palacio, 1960).

Después de dos o tres años de esfuerzo por mantener económicamente el club, este tuvo que cerrar y los aficionados tuvieron que replegarse al centro de veteranos ubicado también frente al parque Martí. Según nos aporta datos recogidos por Palacio, en el año 1930 se produce la visita a nuestro territorio del campeón de Cuba Dr. Rosendo Romero quien brinda una sección de simultáneas en el Centro de Veteranos.

Alrededor del año 1932 se hizo imposible permanecer en la sede de veteranos y la actividad ajedrecística se concentró fundamentalmente en los portales y en la sala de la vivienda de Tomás Jiménez donde se improvisó un club de ajedrez. En este mismo año, el equipo avileño se enfrentó con el equipo de Caibarién y su tablero número 1 fue Alberto López, quien sería años después Campeón de Cuba. El match contó con dos secciones: por la mañana ganó un equipo y por la tarde el otro.

Saturnino Mata (señalado con la flecha)

Saturnino Mata (señalado con la flecha)

Otro punto ocasional de reunión fue la dulcería perteneciente a Francisco Melgarejo, ajedrecista de nueva incorporación. Él, conjuntamente con otros ajedrecistas nombrados Calderón, Iglesia, un viajante de apellido Torres, Ordaz, Fosalba y Núñez, entre otros, se trasladaron a Morón para un match y ganaron los avileños (Palacio, 1960).

Varios años después Tomás Jiménez y su familia cambiaron su domicilio y su taller de platería a la calle Eduardo Mármol.

En el año 1941, mediante las gestiones de Tomás y la ayuda de personas amigas y el grupo de jugadores, logra alquilar un local en la calle Simón Reyes entre Independencia y Libertad (el inmueble que ahora se encuentra al lado del Banco de Crédito y Comercio) y lo convierten en un club de ajedrez. Ese lugar fue el punto de partida de donde salió el grupo que participó en diferentes matches contra jugadores de localidades tales como Caibarién, Camagüey, Santa Clara y Santiago de Cuba, logrando resultados satisfactorios.

Durante todo este proceso se fue sumando una nueva generación de ajedrecistas; entre los más destacados cabe mencionar a: Los hermanos Sócrates, Eleodoro Ruiz, el Dr. César Morgado, Gaspar Armengol, Saturnino Matas y Pedro Lapera Aragón.

Continuará…

Ver además:

 

Deja un comentario

Your email address will not be published.