
Exquisita velada entre amigos
Mi teléfono móvil sonó alrededor de las 6 de la mañana de sábado 21 de abril del 2018 en la ciudad de Puerto Padre: era un mensaje del amigo y colaborador de Gibara Detroy Heraldo Arjona Escalona que decía ya vamos saliendo. La visita a la Villa Azul estaba anunciada y fue un gran placer conocer personalmente a un buen amigo y compartir con él y parte de su familia (mamá, esposa, e hijo) algunas horas de intercambio.

El primer punto de encuentro no podía ser otro que la Academia de Ajedrez en la calle Cuba. Allí se nos unió Luis Alonso, también amigo y compañero de Detroy en sus estudios universitarios. Frente a un tablero de ajedrez conversamos y debatimos diversos temas de interés. El visitante tuvo la gentileza de obsequiar una botella de vino tanto a Alonso como a quien redacta. También me mostró tres antiquísimas revistas de ajedrez donde se refleja el acontecer de mi ciudad, las cuales fotocopié con avidez para las investigaciones históricas. No podía faltar una partida de blitz, en éste caso entre Alonso y Detroy, de la que guardé fotos y video para la posteridad. Lamentablemente, limitaciones de espacio no me permiten publicarlos en este Blog.
Alonso nos invitó a su casa en la calle Playa Girón y allí departimos junto a su esposa. Se contaron historias de años pasados, se habló de la familia, del trabajo, del ajedrez, de aciertos y desaciertos en la vida y cómo ello puede darnos una enseñanza para el futuro. Gentilmente el anfitrión corrió a cargo de un almuerzo improvisado: pizzas de la Casa Nuova, famosa pizzería de la ciudad, las que, al compás de un buen refresco, degustamos con sumo placer.
A la altura del mediodía hicimos un breve recorrido por el centro de la ciudad y luego, sin tiempo para más, nos despedimos luego de pasar una mañana maravillosa entre amigos. Ya de salida, Detroy visitó mi humilde morada en la calle Juanito Mora; allí saludó a mis padres, esposa, hijastro y la esposa de éste, y tras un fuerte abrazo partió para su tierra.
¡Gracias amigo por la visita! Más temprano que tarde nos encontraremos nuevamente.




Gracias amigo Enrique por tan bonita crónica. Comentarte que Yanira, la esposa de Alonso, igualmente demostró ser una anfitriona excelente. En nombre de mi familia les estamos muy agradecidos a los tres. ¡Todos son verdaderos ejemplos de amistad, sencillez y cubanía!
Además, no es posible visitar Puerto Padre y no hablar de su belleza:
Muy limpia la ciudad, a la vez que ordenada. ¡Por algo la bautizaron como la Villa Azul!
Permeada de un ambiente sano, en el que resaltan la candidez y hospitalidad de sus ciudadanos.
Excelente oferta gastronómica estatal y del cuenta propia, y productos de todo tipo y precios en sus shops y mercados. ¡Da la impresión que es la ciudad de la abundancia!
Cuando visité Cienfuegos, supe que el Benny tenía razón al cantar “Cienfuegos es la ciudad que más me gusta a mí”… Puerto Padre, para ser un municipio no cabecera, te coacciona a un lapsus mental tipo “La Perla del Sur”…; como es lógico, salvando la distancia con la sureña ciudad cabecera.
Los gibareños también tenemos tremendísimo regalo con nuestra Villa Blanca de los Cangrejos, o Río de Mares o Punta de Yarey como nos han llamado a lo largo del tiempo.
Y así vamos por la vida… Trabajando con humildad para que todo cubano, o cualquier visitante foráneo, puedan percibir en esta tierra sensaciones y bellezas similares a la de Puerto Padre y Cienfuegos.
Un abrazo.
Gracias por tus bellas palabras. Acá tienes tu casa.
Un fuerte abrazo
Ferreiro