II Torneo Nacional para Discapacitados. Holguín 95

Por Nilo Noel González Cabrera

Ver artículo anterior sobre el tema.

Ya hubo mucha mayor organización en el segundo torneo Nacional de Ajedrez de la ACLIFIM.

Fue en el Estadio Calixto García y tuve la suerte que en esta ocasión mi hermana me pudo conseguir alojamiento en el cercano Hotel Pernik. Gané las tres primeras partidas y en la cuarta me volvió a tocar con Rafael el Villaclareño. Jugué con negras y fue un peón dama. Me enredé y en el principio del medio juego estaba prácticamente  perdido.

Mi contrario era jugador de Peón Rey y ocurrió que desconocía los planes en ese tipo de posiciones. Todos estaban expectantes en la sala. Rafa cometió un error grave y sin percatarse lo que había hecho se levantó y me espetó en voz alta: -No te dije que te iba a ganar. Yo revisé la posición y pensé: “Este hombre está loco”. Alcé la voz y le dije para que todos lo oyeran: -Tú no sabes nada de ajedrez chico. Si me hubieras dicho eso una jugada antes me hubiera tenido que callar, pero estás totalmente perdido. Unas jugadas después Rafael se rindió y salió de la sala como alma que lleva el diablo. Claro, el jugador de Holguín me increpó: -No debiste haberle dicho eso.

-Yo estaba, como hay que hacerlo, totalmente callado, -le dije- fue él quien comenzó.

-Pero Cristo dijo que si te golpeaban una mejilla…

-Yo no soy religioso, además esto viene del año pasado y Jesucristo no dice qué hacer si te golpean por segunda vez.

Como los niños pequeños que no guardan rencor, así nos comportamos en la Clausura.

Última ronda.

Cuando llegué al Hotel esa tarde me encuentro con Rafael Arce mi amigo pinareño, hospedado también allí con su esposa, dada su tremenda discapacidad. No tenían, sin embargo, fondo para gastarlo en la instalación. Tenía tres puntos y medio y yo cuatro por lo que nos enfrentaríamos en la ronda final. Le propuse tablas, me habló de jugar un poco a ver si me podía ganar.

Yo no estaba interesado en el punto y se lo hice saber. Los invité a tomar cerveza y comer, para gastar lo que me quedaba de fondo. Cuando terminamos acordamos que si en el medio juego él no me sacaba ventaja haríamos tablas.

Comenzamos a jugar, en la jugada quince se equivocó y perdió la calidad. Quiso seguir jugando y me lanzó todas las piezas para arriba.

Rafael -le dije-, si no hacemos tablas en la próxima jugada voy a luchar por ganarte. Firmamos el armisticio y gané mi segundo Campeonato consecutivo. Rafael me dio algún dinero, por la noche de juerga y el desayuno. Regresamos felices como Campeón y Sub Campeón del segundo torneo Nacional.

Noel 2017

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