¡La partida más emocionante de mi carrera ajedrecística!

Savielly Tartakower

Savielly Tartakower

GM Savielly Tartakower

Presentado por: Detroy H. Arjona Escalona (Cuba, 2017)

detroyarjona@gmail.com

Para muchos es sabido que la historia del milenario juego ciencia se ha nutrido de maravillosos relatos ajedrecísticos, que siempre fascinan por más que se cuenten y recuenten.

En el tomo segundo del texto “Capablanca, Leyenda y Realidad” del notable escritor y ajedrecista cubano Miguel A. Sánchez; el autor incluyó -de la propia pluma de Tartakower- lo que éste narrara acerca de la partida más emocionante de su carrera ajedrecística.

Sólo destacar que, además de la partida protagonista, me di a la tarea de incorporar aquellas otras que también fueron especificadas por Tartakower; para lo cual hube de auxiliarme de la Mega Database.

Sin más, las propias palabras de Savielly Tartakower:

Un editor me pidió que comentara la partida más emocionante de mi carrera ajedrecística. Al hacérseme este requerimiento surgieron en mi memoria un enjambre de recuerdos. Algunos me hicieron sonreír, otros me provocaron un visaje, otros me parecieron un tanto sarcásticos, y por fin, algunos -los recuerdos de las oportunidades perdidas- me produjeron una situación de tristeza y de dolor. Sin embargo, no era fácil decidirse sobre alguna en particular de las múltiples y tenaces luchas de mi larga carrera ajedrecística.

Podría hablar de mi partida con Maroczy en Teplitz Schonau, 1922 (Partida 2). Llevaba las negras. Hasta entonces encabezaba el torneo con un brillante 100 porciento. Había ganado aunque frágil mis tres primeras partidas una tras otra.

Quería ganar nuevamente y así jugué hasta que la fría realidad me hizo ver que mi ataque era desalentadoramente prematuro, que me había excedido en demasía y que sólo mediante esfuerzos sobrehumanos podía tener la esperanza de eludir la derrota. Una movida más, quizá dos, y era claro que por lo menos, tenía que estar preparado para sacrificar una torre sin más que una mínima compensación: de lo contrario mi ataque desaparecía por completo. Por fin hice el sacrificio. Jugué con desesperación y descubrí en esa posición más cosas que las que hubiera imaginado que existían. Finalmente, después de tensos cambios, gané. Emocionante como fue la partida, sus consecuencias no fueron menores, porque me asaltó un ejército de críticos quienes me preguntaban qué habría hecho en tal y tal circunstancias. En ese post mortem hice todavía más descubrimientos inimaginados y fui capaz de probar que había visto hasta veinte jugadas en cada movimiento ante la satisfacción de todos ellos menos uno quien murmuró con desparpajo: el sacrificio fue demasiado profundo para ser correcto.

«Después de esta experiencia -dijo Maroczy- Ud. no me ganará nunca porque siempre que juguemos conservaré a mano las tablas.» Esta profecía estuvo condenada a una realización tan sólo parcial ya que descubrí algunas grietas en la coraza del genial campeón húngaro en los torneos de Niza en 1930 (Partida 3) y Folkestone en 1933 (Partida 4).

O bien podría hablar de aquella partida contra Bogoljubow en Carlsbad 1929 (Partida 5). Jugando en el estilo impetuoso de mi adversario, sacrifiqué un peón en las primeras jugadas y luego dirigí todos mis esfuerzos, no para recobrarlo, sino para conducir la partida hacia un terreno complejo y misterioso. Como Bogoljubow participaba en este torneo rodeado de toda una aureola de «challenger» al campeonato mundial (su match con Alekhine comenzaría dos meses después) todos se empeñaban en vencerlo y daban al pobre hombre grandes dolores de cabeza. Esta sí que fue una partida fantástica en todas sus partes. Después de las últimas y abracadabrantes circunlocuciones de cinco horas de juego, recibí la comunicación más grande de mi vida. La partida mereció un premio especial como la más rápida de la rueda. Este premio había sido donado en virtud de una momentánea afición de un opulento visitante, pero la noticia había sido ocultada con el fin de que no ejerciera influencia sobre el juego de los participantes del torneo. Diose la circunstancia de que en esta rueda todas las partidas se disputaron tenazmente y en consecuencia mi «miniatura» de 43 jugadas se llevó el premio.

También podría hablarles de mi victoria contra Alekhine, contra el «Gran Alejandro», en Folkestone, 1933 (Partida 6). Como de costumbre, cuando se jugaba con él, uno debía golpear tres veces antes de obtener un simple punto a favor. Laboriosamente gané una pequeña ventaja en el flanco dama, pero mientras se libraba un feroz combate, sentí que ella se escapaba de mis manos; había trabajado penosamente para obtener una compensación, y como la ventaja en el flanco dama había desaparecido con el tiempo, obtuve un rudimento de ataque en el flanco opuesto. Éste no me proporcionó más que un pequeño peón que gané mediante una serie de cambios el cual, al aproximarse el final, hizo sentir más y más urgentemente su presencia. Al suspenderse la partida recibí muchas congratulaciones sobre mi victoria que ellos creían segura. Poco tiempo faltaba, según ellos, pero yo tuve que afrontar varias horas de intenso trabajo mental antes de mi triunfo.

En estos torneos por equipos Alekhine trata siempre de obtener el mejor score que cualquier otro primer tablero. Por otra parte, también en un par de partidas en consultas, en París, dos meses antes, él sufrió una derrota parcial frente a mí. De manera que ahora intervenía su orgullo. Me concentré terriblemente durante el largo final que siguió. Cuando se acercaba la hora de la suspensión era obvio que el campeón mundial estaba perdido. Yo había ganado un segundo peón. Sin embargo, todavía no abandonó. Su última oportunidad (o esperanza, mejor dicho) era que alguna circunstancia inesperada me ocurriera entre tanto, que me impidiera presentarme a la reanudación. Quién sabe lo que puede pasar. Podría recibir un golpe o el techo del hotel haberse desplomado sepultándome entre las ruinas. Pero todas estas esperanzas le fallaron y cunado me vio ileso, sano y vigoroso, abandonó sin hacer ninguna movida. No obstante, en Nottingham, 1936 (Partida 7), él se tomó suntuosa revancha. Empero el encuentro de Folkestone me excitó menos que a Alekhine y a los espectadores, quienes siempre gustan de estar presente en una derrota del campeón.

Pero no, pienso que la más terrible «lucha de nervios» de toda mi carrera fue ésta, que jugué en el Torneo de Londres de 1922 (Partida 1). Mi encuentro con el entonces campeón mundial, reputado como imbatible, me significó una gran alegría. Existía cierta circunstancia fastidiosa relacionada con este torneo; ninguno conocía con antelación quién iba a ser su adversario en un día particular, porque el fixture de cada rueda se daba a conocer el mismo día en que se jugaba.

Mucho tiempo después me enteré que el fixture se anunciaba durante la mañana y que otros participantes se habían informado regularmente de ello, ya mediante el personal, ya por medio de eficientes amigos, que luego les telefoneaban. Llegué al torneo algo más tarde, unos diez minutos o quizás más. Había participado de un opulento almuerzo para encontrarme con que el destino había abierto una fosa ante mí: ese día, entre todos los días, debía luchar nada menos que contra el inmortal cubano campeón del mundo.

Otra circunstancia característica de este torneo era el comparativamente breve límite de tiempo: 40 jugadas en dos horas, en vista de lo cual decidí jugar la apertura en forma original.

Por otra parte, Capablanca estaba evidentemente fastidiado, no sólo por las maniobras paradójicas en esta conocida apertura (ejemplos: mis 6ta. y 9na. jugadas) sino también por mi evidente buena voluntad de cambiar golpe por golpe. (Ver mi 11na. jugada).

El final del juego se volvió casi sensacional.

Partida 1:

Defensa Ortodoxa (Variante Tartakower)

Capablanca, José Raúl – Tartakower, Savielly [D58]

Londres, 1922

[Tartakower]

1.d4 Cf6 2.Cf3 d5 3.c4 e6 4.Cc3 Ae7 5.Ag5 0–0 6.e3 h6 La primera sorpresa para Capablanca, imbuido de ideas clásicas. La movida fue supuesta como “debilitante” para el flanco rey pero ya ha sido completamente aceptada y con alguna razón cuando va seguida del desarrollo vía …Ab7] 7.Ah4 b6 Nótese que al desarrollar mi alfil por este viejo camino lo hago antes de mover mi caballo dama, con lo que mantengo el control de las casillas d6 y c6, las cuales quedarán debilitadas después de 7… Cbd7 8.cxd5 exd5 [8…Cxd5 9.Axe7 Dxe7 10.Cxd5 exd5 11.Tc1] 9.Db3 Esta jugada pseudoposicional, parece indicar que mi gran adversario se hallaba algo confundido por mi apertura 9.Ad3 seguido del enroque parece una continuación más sólida y más de acuerdo con su estilo. 9…Ae6! Una nueva sorpresa. Todos los rutinarios hubieran jugado 9…Ab7 sin titubear. La casilla ya ha sido preparada para el alfil que hubiera estado allí más “naturalmente” desarrollado, pero sólo con la mitad de su poder. Estamos ya lejos ¡muy lejos! de los libros. 10.Td1 c6 [También hubiera sido bueno 10…Ce4 11.Axe7 Dxe7] 11.Dc2 Intentando prevenir el salto del caballo, pero yo estaba determinado a hacer una partida salvaje antes de permitir las tranquilas maniobras posicionales del gusto de mi adversario. 11…Ce4!? 12.Axe7 Dxe7 13.Cxe4 Aceptando el desafío [13.Ad3 Cxc3 (13…f5? 14.Ce5) 14.bxc3 Tc8 y las negras comienzan a presionar en el flanco dama] 13…dxe4 14.Dxe4 [14.Cd2 hubiera sido demasiado pasivo 14…Af5 (14…f5; 14…Ad5) ] 14…Db4+ 15.Cd2?! [15.Td2 Axa2 16.Ad3 g6 y todavía hay dinamita en la posición (16…f5 17.Df4 Cd7 18.0–0 Ad5 19.Tc2±) 17.Df4+- Rg7 18.h4 (18.De5+ Rg8 19.Dc7 Ac4 20.Axc4 Dxc4 21.Db7 Ca6 22.Ce5 Da2 23.0–0 Tac8 24.De7±) 18…De7 19.0–0 Te8 20.h5 g5 21.Df5+- Th8 22.Ce5] 15…Dxb2 [15…Axa2?? 16.b3+-] 16.Ad3 g6 17.Df4 Rg7 [Más justo que 17… Rh7] 18.h4 Cd7 19.Ce4 [19.0–0] 19…Dxa2 En adelante, a menos que puedan obtener algo tangible en el flanco rey, las blancas tienen la causa perdida en vista de la gran desventaja en la otra ala. La novedad de que el campeón del mundo estaba en apuros cundió por el salón como un rayo, y todos los demás jugadores se amontonaban alrededor para ver este extraordinario suceso. 20.h5?! [20.0–0 Af5 (20…Dd5) ] 20…g5! [Una contramedida bien planteada] 21.Dg3 [21.Cxg5 sería devastadora por 21…Da5+!] 21…Da5+? ¡Ay!, este es el juego de un principiante; él ve un jaque y lo da. [21…f5! 22.Ab1 a) 22.Cxg5?! hxg5 23.Dxg5+ Rf7! 24.Df4 (24.Dg6+? Re7 25.Dg7+ Tf7; 24.Axf5?? Da5+; 24.h6 Tg8 25.Dh5+ Tg6 26.h7 Th8) 24…Cf6 25.h6 Dd5 26.f3 Th8; b) 22.Cd2 f4 23.exf4 Txf4; 22…Da5+ 23.Cd2 Cf6] 22.Re2 El rey está resguardado y ahora gracias a la gentileza del jaque, ambas torres trabajan coordinadamente. 22…f5 completamente dispuesto contra el sacrificio que sigue [22…Dd5 23.The1 Af5 24.f3 De6 25.Rf2 Axe4 26.fxe4 c5=] 23.Cxg5 hxg5 24.Dxg5+ Rf7 25.h6 Tg8 26.Dh5+ Re7 [26…Tg6 sería demasiado arriesgado ahora 27.h7 Th8 28.Ta1! Dc3 29.g4!+- (29.Txa7? Db2+ 30.Rf3 Ad5+ 31.e4 Ae6 32.exf5 Ad5+ 33.Ae4 Axe4+ 34.Rxe4 Dc2+=)] 27.h7 Txg2 Yo lo había arriesgado todo en este contrasacrificio; la medrosa continuación por lo menos daba tablas a las blancas. [27…Th8 28.Dg5+ Rd6 (28…Rf7) 29.Dg3+ Re7 RR30.Dg7++- Rd6 31.d5! cxd5 32.Th6 Tae8 33.Ac4 Thf8 34.g3 Ce5 35.Axd5 Dxd5 36.Txd5+ Rxd5 37.Dxa7+-] 28.Rf1 [28.h8D Txh8 29.Dxh8 Da2+ 30.Td2 Txf2+ 31.Rxf2 Dxd2+ 32.Ae2; 28.Ta1! Dc3 29.Tac1 Txf2+ (29…Db2+ 30.Tc2+-) 30.Rxf2 Dxd3 31.Dg5+ Cf6 32.Th6 Dd2+ 33.Rf3 Ad5+ 34.Rf4 Df2+ 35.Re5 Dxe3+ 36.Dxe3 Cg4+ 37.Rf4+ Cxe3 38.h8D Txh8 39.Txh8 Cg4 40.Rxf5+-] 28…Dd5 29.h8D Txh8 30.Dxh8 Df3 El ataque de las negras parece todavía peligroso pero Capablanca se defiende con habilidad. 31.Td2 Ad5 [31…f4! 32.Th7+ Rd6 33.De8 Tg7! 34.Txg7 Dh1+ 35.Tg1 (35.Re2 f3#) 35…Ah3+ 36.Re2 Dxg1 37.Dg6+ Dxg6 38.Axg6 fxe3 39.fxe3 c5 40.Af7] 32.Re1 [32.Dh3 Txf2+ 33.Txf2?? Dd1#] 32…Tg8 [32…Tg5] 33.Dh4+ [33.Dh7+! Rd6 34.Tf1 Tf8 35.Tg1 Tf7 36.Dh6+ Tf6 37.Dh2+ f4 38.Ae2 De4 39.Tg7 a5 40.Ad3 Df3 41.Td1 Rc7 42.Tc1±] 33…Rd6 34.Tf1 [34.Th3?? Tg1+ 35.Af1 Ac4 36.Td3 Txf1+ 37.Rxf1 Axd3+–+; 34.Dh2+ f4 35.Tg1 Txg1+ 36.Dxg1 a5 37.Td1] 34…Ae6 [34…f4; 34…Rc7] 35.Tc2± [35.Dh6 Re7 36.Dh7+ Rd8 37.Tc2±] 35…a5 [35…f4] 36.Dh2+ [36.Dh6] 36…Re7 [36…f4] 37.Ae2 [37.Dc7!] 37…De4 38.Rd2 [38.Dh7+ Rd8 39.Tc1] 38…c5 [38…a4] 39.Ad3 [39.Dh7+ Rf8 40.Ab5 Tg7 41.Dh6 Rf7 42.Axd7 Axd7 43.Dxb6+-] 39…Dg2 40.Dh4+ Dg5 41.Dxg5+ Txg5 42.Tb1 Esta fue la jugada sellada por mi adversario al suspenderse la partida, cuya amenaza es 43.dxc5. “Su ventaja parece convertirse en una desventaja” me expresó un amigo. “Aguarde Ud. hasta que vea la réplica que tengo preparada”, contesté. Podía ver todavía ciertas posibilidades de victoria en la posición, especialmente si mi adversario sobreestimaba sus chances. 42…f4! Una jugada aplastante. Por medio de un sorpresivo cambio de escena, las negras todavía conservan la iniciativa. Capablanca consiguió ahora encontrar la mejor jugada. «La única respuesta correcta», la cual consistió en ofrecer tablas. Él consideró: 43.dxc5 [43.exf4 sería desastroso debido al nuevo ataque 43…Td5] 43…Cxc5 44.Txb6 fxe3+ 45.fxe3 Td5 46.Txc5 Txc5 47.Tb5 ½–½

El público de muy buena gana habría visto toda esta continuación, pero tengo la tristeza de decir que los decepcioné declarando tablas en este momento. Yo ya tenía bastante.

Respecto a las otras partidas citadas -por ejemplo la segunda- aclarar que cuando Tartakower jugó su defensa holandesa contra Maroczy en Teplitz Schonau 1922, estaba muy lejos de suponer que muchos años después el campeón mundial vigente habría de incluirla en su obra “Partidas Inmortales”. Recordemos las palabras de elogio del decimotercer campeón mundial de ajedrez de la era moderna, el azerí Garri Kasparov:

Savielly Tartakower fue un ajedrecista carismático como ninguno. Nacido a orillas del Don, en Rostov, dejó Rusia para estudiar Derecho en Viena; convirtiéndose, sin embargo, en ajedrecista profesional. Aunque no estuvo entre los verdaderamente grandes, sí era el mejor dentro de una segunda fila imaginaria. Se estableció en París, ganó numerosos torneos y también se ganó el respeto de los campeones, por su estilo original y sus experimentos teóricos en las aperturas. Brillante y cosmopolita, se le conoce como el mago de la paradoja por sus irónicos aforismos, que destilaban su fina inteligencia y conocimiento del ser humano:

  • “Alguna parte de un error es siempre correcta”.
  • “Cada partida tiene tres fases: en la primera usted espera contar con ventaja; en la segunda uno cree que posee ventaja; en la tercera uno sabe con seguridad que va a perder”.
  • “El enroque es el primer paso de una vida ordenada”.
  • “El vencedor es quien comete el penúltimo error”.
  • “Erro, ergo sum” (Me equivoco, luego existo).
  • “Es mejor sacrificar las piezas del adversario”.
  • “La táctica consiste en saber hacer lo que hay que hacer cuando hay algo que hacer, y la estrategia en saber hacer lo que hay que hacer cuando no hay nada que hacer”.
  • “Los errores están en el tablero, esperando ser realizados”.
  • “No hay que contar los tiempos, sino pesarlos”.
  • “Sólo un maestro fuerte sabe cuán débil es su juego”.

Partida 2:

Defensa Holandesa (Variante Stone Wall)

Maroczy, Geza – Tartakower, Savielly [A85]

Teplice República Checa, 1922

1.d4 e6 2.c4 f5 3.Cc3 Cf6 4.a3 Ae7 5.e3 0–0 6.Ad3 d5 7.Cf3 c6 8.0–0 Ce4 9.Dc2 Ad6 10.b3 Cd7 11.Ab2 Tf6 12.Tfe1 Th6 13.g3 Df6 14.Af1 g5 15.Tad1 g4 16.Cxe4 fxe4 17.Cd2 Txh2 18.Rxh2 Dxf2+ 19.Rh1 Cf6 20.Te2 Dxg3 21.Cb1 Ch5 22.Dd2 Ad7 23.Tf2 Dh4+ 24.Rg1 Ag3 25.Ac3 Axf2+ 26.Dxf2 g3 27.Dg2 Tf8 28.Ae1 Txf1+ 29.Rxf1 e5 30.Rg1 Ag4 31.Axg3 Cxg3 32.Te1 Cf5 33.Df2 Dg5 34.dxe5 Af3+ 35.Rf1 Cg3+ 0–1

Partida 3:

Gambito de Dama (Variante anti-Merano)

Tartakower, Savielly – Maroczy, Geza [D45]

Niza Francia, 1930

1.d4 Cf6 2.Cf3 d5 3.c4 c6 4.e3 e6 5.Cc3 Cbd7 6.Ce5 Cxe5 7.dxe5 Cd7 8.f4 Ae7 9.cxd5 cxd5 10.Ad3 Cc5 11.Ac2 a5 12.0–0 g6 13.e4 d4 14.Ca4 b6 15.Cxc5 bxc5 16.Ad3 a4 17.f5 Db6 18.Ah6 exf5 19.exf5 gxf5 20.Df3 Tb8 21.e6 Axe6 22.Tae1 Rd8 23.Axf5 Axf5 24.Txe7 Dxh6 25.Dxf5 Rxe7 26.De5+ De6 27.Dc7+ Rf8 28.Dxb8+ Rg7 29.Dg3+ Rf8 30.Te1 Tg8 31.De5 Dxe5 32.Txe5 c4 33.Te4 Tg6 34.Txd4 a3 35.Txc4 axb2 36.Tb4 Tc6 37.Txb2 Tc1+ 38.Rf2 Rg7 39.Re3 Rf6 40.Rd2 Ta1 41.Rc3 Re5 42.Rb4 Rd5 43.Rb5 1–0

Partida 4:

Defensa Eslava

Tartakower, Savielly – Maroczy, Geza [D15]

Olimpiada de Folkestone Inglaterra, 1933

1.Cf3 d5 2.d4 Cf6 3.c4 c6 4.Cc3 dxc4 5.e3 b5 6.a4 b4 7.Ca2 e6 8.Axc4 Cbd7 9.De2 c5 10.e4 cxd4 11.e5 Cd5 12.Axd5 exd5 13.Cxd4 Ac5 14.e6 0–0 15.exd7 Axd7 16.Dd3 Te8+ 17.Ae3 Axa4 18.0–0 Dd7 19.b3 Axd4 20.Axd4 Ab5 21.Dg3 f5 22.Tfc1 f4 23.Dxf4 Te4 24.Dd2 a5 25.Cxb4 Tae8 26.Cc2 1–0

Partida 5:

Defensa Eslava

Tartakower, Savielly – Bogoljubow, Efim [D10]

Karlsbad República Checa, 1929

1.d4 d5 2.c4 c6 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 dxc4 5.Axf6 exf6 6.e3 b5 7.a4 b4 8.Cb1 Aa6 9.Dc1 c3 10.bxc3 Axf1 11.Rxf1 c5 12.Cf3 Ae7 13.g3 cxd4 14.Cxd4 Dd5 15.Rg1 Cc6 16.Cd2 Td8 17.c4 Dd7 18.C2b3 Db7 19.f4 h5 20.Df1 Cxd4 21.exd4 f5 22.Te1 Rf8 23.Dd3 h4 24.Dxf5 Af6 25.Dd3 hxg3 26.d5 g2 27.Rxg2 Dd7 28.a5 Ah4 29.Te4 Dg4+ 30.Rf1 f5 31.Te3 Af6 32.Cc5 Rf7 33.Ce6 Tb8 34.Tg1 b3 35.Txg4 fxg4 36.Cg5+ Axg5 37.fxg5 b2 38.Df5+ Rg8 39.De6+ Rh7 40.De4+ Rg8 41.Te1 Txh2 42.Rg1 g3 43.g6 1–0

Partida 6:

Defensa Ortodoxa (Variante Tartakower)

Alekhine, Alexander – Tartakower, Savielly [D58]

Olimpiada de Folkestone Inglaterra, 1933

1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cc3 d5 4.Ag5 Ae7 5.e3 h6 6.Ah4 0–0 7.Cf3 b6 8.Dc2 Ab7 9.Td1 Cbd7 10.cxd5 exd5 11.Ad3 Ch5 12.Ag3 c5 13.Af5 c4 14.Da4 Cdf6 15.Ce5 g6 16.Ab1 a6 17.Dc2 b5 18.0–0 b4 19.Ce2 De8 20.Cf4 Cxg3 21.hxg3 Ad6 22.Tfe1 Tc8 23.e4 dxe4 24.Cxc4 Axf4 25.gxf4 De6 26.b3 Dg4 27.Dd2 Dh4 28.De3 Cg4 29.Dg3 Dxg3 30.fxg3 f5 31.d5 Tfd8 32.d6 Tc5 33.Td4 Ad5 34.Ted1 Axc4 35.Txc4 Ce3 36.Txc5 Cxd1 37.Tc6 Cc3 38.Ac2 Ce2+ 39.Rf2 Cd4 40.Tc4 Txd6 41.g4 Rg7 42.gxf5 gxf5 43.Axe4 fxe4 44.Re3 Cc6 45.Rxe4 Rf6 46.g4 Re6 47.Tc5 Rd7 48.g5 hxg5 49.fxg5 Td4+ 50.Re3 Th4 51.Tf5 Th2 52.g6 Txa2 53.Tg5 Tb2 54.g7 Txb3+ 55.Rf2 Ce7 56.Td5+ Re6 57.Td8 Rf7 58.Td7 Rxg7 59.Txe7+ Rf6 60.Ta7 Ta3 61.Tb7 a5 62.Tb5 Re6 63.Re2 Rd6 64.Rd2 Rc6 65.Th5 Rb6 66.Rc2 Tc3+ 67.Rb2 Tc5 68.Th8 Rb5 69.Tb8+ Ra4 70.Th8 Tg5 71.Th2 Tg3 72.Th8 Tg2+ 73.Ra1 Ra3 74.Th3+ b3 0–1

Partida 7:

Apertura de Peón Dama

Tartakower, Savielly – Alekhine, Alexander [D02]

Nottingham Inglaterra, 1936

1.d4 Cf6 2.g3 c5 3.Cf3 d5 4.Ag2 cxd4 5.0–0 Ag4 6.Cxd4 e5 7.Cf3 Cc6 8.h3 Af5 9.c4 d4 10.Db3 Dc7 11.e3 Ae7 12.exd4 exd4 13.Af4 Dc8 14.Td1 0–0 15.Cxd4 Axh3 16.Cxc6 bxc6 17.Axh3 Dxh3 18.Df3 Cg4 19.Cc3 f5 20.Dg2 Dh5 21.Te1 Ac5 22.Cd1 g5 23.Ae5 Tad8 24.Ac3 Txd1 25.Taxd1 Axf2+ 26.Rf1 Axe1 27.Txe1 f4 28.gxf4 Txf4+ 29.Rg1 Ch2 30.Te3 Tf1+ 31.Dxf1 Cxf1 32.Rxf1 Df7+ 33.Rg2 Dxc4 34.Te7 Dd5+ 35.Rh3 h5 0–1

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Como colofón dos de las frases más célebres del Gran Maestro Tartakower:

«Si el ajedrez es lucha, el mejor es Lasker; si el ajedrez es ciencia, el mejor es Capablanca; si el ajedrez es arte, el mejor es Alekhine.»

«La nobleza que se le atribuye al ajedrez depende, en gran parte, de la nobleza de quienes

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